En la Florida de los mapas reconfigurados y las lealtades en tensión, Debbie Wasserman Schultz ganó la primaria demócrata del Distrito 20, asegurando su lugar en la boleta de noviembre. Su camino hasta aquí fue trazado por la redistribución que disolvió su antiguo escaño, y su llegada a este distrito —históricamente representado por legisladores afroamericanos— ha abierto preguntas que van más allá de los votos: preguntas sobre pertenencia, representación y el peso de la historia en la política local.