Año tras año, la negativa de Washington a conceder visa a Mahmud Abás convierte una decisión administrativa en un acto de exclusión diplomática: el presidente de la Autoridad Palestina no podrá asistir en persona a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el foro donde el mundo intenta hablar con una sola voz. La medida, que alcanza también a toda la delegación palestina, revela cómo las políticas migratorias de un Estado anfitrión pueden moldear —y limitar— quién tiene voz en los grandes escenarios del diálogo internacional. La ONU busca ahora la manera de que Abás participe a distancia,
Washington niega nuevamente visa a Mahmud Abás para la Asamblea General de la ONU
Se impide la participación presencial del presidente palestino en un foro internacional clave, limitando la representación directa de la Autoridad Palestina.