En un país donde el salario mínimo federal lleva años congelado en 7.25 dólares por hora, ocho estados han trazado su propio horizonte económico, fijando pisos salariales que en algunos casos más que duplican esa cifra. Washington, Nueva York, Connecticut y California encabezan esta geografía de la compensación, donde el código postal de un trabajador puede determinar si su salario alcanza o si apenas sobrevive. La ley obliga a los empleadores a respetar el umbral estatal cuando supera al federal, convirtiendo cada frontera estatal en una frontera económica real. Con mecanismos de ajuste autom