En un giro que endurece décadas de tensión diplomática, Washington ha cerrado la puerta de la Asamblea General de la ONU al presidente palestino Mahmud Abás, negándole la visa que durante años se concedió de manera rutinaria. El Departamento de Estado invoca sanciones vigentes contra la OLP y la Autoridad Palestina, alegando falta de reformas, pagos a prisioneros y el recurso a tribunales internacionales como obstáculos a la paz. La decisión no es un gesto aislado, sino la expresión más visible de una ruptura que redefine los límites de la diplomacia palestina en el escenario multilateral.