Tres años después de que el pueblo ecuatoriano votara mayoritariamente por dejar el petróleo del Yasuní bajo tierra, la nacionalidad waorani alza la voz ante un gobierno que ha cerrado apenas diez de doscientos cuarenta y siete pozos. Lo que comenzó como un hito democrático —una consulta popular clara y vinculante— se ha convertido en una pregunta incómoda sobre la distancia entre la voluntad ciudadana y la acción del Estado. En el corazón de uno de los ecosistemas más ricos del planeta, pueblos indígenas en aislamiento voluntario siguen pagando con su salud y su territorio el costo de esa bre
Waoranis exigen a Ecuador cumplir cierre del campo petrolero en Yasuní
Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario enfrentan amenazas, enfermedades y conflictos territoriales por la continuación de la explotación petrolera.