Wall Street sufre su segundo peor día de 2024 tras anuncio de la Fed sobre recortes

Podemos ser más cautelosos al considerar nuevos ajustes
Jerome Powell explicó por qué la Fed redujo sus proyecciones de recortes de tasas para 2025.
Mark

¿Por qué el mercado reaccionó tan mal si el recorte de tasas del miércoles era ampliamente esperado?

Mimi

Porque lo que importaba no era lo que hizo la Fed ese día, sino lo que dijo que haría después. Los inversores habían apostado a cuatro recortes en 2025. Cuando la Fed redujo esa proyección a dos, fue como si les dijera que la fiesta se acababa más pronto de lo que pensaban.

Mark

¿Entonces el mercado estaba viviendo en una ilusión?

Mimi

No exactamente. Las expectativas de recortes eran razonables hace tres meses. Pero la inflación no cooperó. Repuntó cuando todos esperaban que siguiera cayendo. Y luego está Trump y sus aranceles, que podrían empujar la inflación aún más arriba.

Mark

¿Qué significa eso para alguien que tiene dinero en el mercado?

Mimi

Depende de dónde esté ese dinero. Si está en grandes empresas, probablemente aguante mejor. Pero si está en empresas pequeñas, duele más. Esas compañías necesitan pedir prestado para crecer, y ahora los préstamos son más caros.

Mark

¿Hay alguien en la Fed que piense que cometieron un error?

Mimi

Sí. Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, fue el único voto en contra del recorte de tasas del miércoles. Ella cree que ni siquiera deberían haber bajado las tasas esta vez.

Mark

¿Qué sucede ahora?

Mimi

Todos esperan a ver qué hace Trump cuando asuma el cargo. Si implementa los aranceles que ha prometido, la inflación podría dispararse. Y si eso sucede, la Fed tendrá que ser aún más cautelosa con los recortes. El mercado está en una encrucijada.

  • La Fed redujo a la mitad sus proyecciones de recortes de tasas para 2025, pasando de cuatro a dos, destruyendo la narrativa que había llevado al S&P 500 a 57 máximos históricos durante el año.
  • El S&P 500 cayó 2,9%, el Dow Jones 2,6% y el Nasdaq 3,6%, convirtiendo el miércoles en el segundo peor día bursátil del año en Estados Unidos.
  • Los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon, golpeando con especial dureza a las empresas pequeñas: el índice Russell 2000 se desplomó un 4,4%.
  • La incertidumbre sobre la inflación —que ha repuntado tras acercarse al objetivo del 2%— y las posibles políticas arancelarias de Trump complican el camino de la Fed hacia tasas más bajas.
  • La turbulencia se extendió a mercados internacionales, aunque con matices: Londres apenas se movió, Tokio retrocedió levemente y Nissan protagonizó una subida del 23,7% ante rumores de colaboración con Honda.

En el corazón del sistema financiero global, la Reserva Federal de Estados Unidos recordó el miércoles que la paciencia, no la euforia, es la brújula de la política monetaria. Al proyectar apenas dos recortes de tasas para 2025 —la mitad de lo que los mercados habían anticipado— desencadenó una de las jornadas más dolorosas del año para Wall Street, borrando en horas las certezas sobre las que los inversores habían construido un año de récords históricos. Es el eterno dilema entre contener la inflación y sostener el crecimiento, agudizado ahora por la sombra de políticas comerciales aún inciertas.

El miércoles fue un día de ajuste de cuentas para Wall Street. La Reserva Federal anunció que proyecta solo dos recortes de tasas en 2025, una reducción drástica frente a los cuatro que había anticipado apenas tres meses atrás. La reacción fue inmediata y severa: el S&P 500 perdió un 2,9%, el Dow Jones un 2,6% y el Nasdaq, el más castigado, un 3,6%. Fue el segundo peor día del año para los mercados estadounidenses.

La caída tiene un trasfondo irónico: 2024 había sido un año extraordinario, impulsado precisamente por la expectativa de que la Fed seguiría relajando su política monetaria. El S&P 500 había alcanzado máximos históricos al menos 57 veces. Ese optimismo se construyó sobre una premisa que el miércoles quedó en entredicho. Jerome Powell justificó la postura más cautelosa señalando la necesidad de ser prudentes antes de nuevos ajustes, mientras que Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, fue más lejos aún: votó en contra incluso del recorte del miércoles, argumentando que la Fed no debería haber bajado los tipos en absoluto.

Detrás de la cautela hay dos fuerzas en tensión. La inflación, que llegó a superar el 9%, se había acercado al objetivo del 2%, pero recientemente ha repuntado. A eso se suma la incógnita de las políticas del presidente electo Donald Trump: sus preferencias arancelarias podrían presionar los precios al alza, complicando aún más el trabajo del banco central.

Los mercados de renta fija reflejaron el golpe con rapidez. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años saltó al 4,51%, y el de dos años al 4,35%. Para las empresas pequeñas, que dependen del crédito barato para crecer, el impacto fue especialmente duro: el índice Russell 2000 se desplomó un 4,4%.

La turbulencia no fue exclusivamente estadounidense. En Londres, la inflación británica aceleró al 2,6% en noviembre, su nivel más alto en ocho meses, dejando al Banco de Inglaterra ante una decisión delicada esta semana. En Japón, el Nikkei cayó un 0,7% antes de la reunión del Banco de Japón. La excepción del día fue Nissan, cuyas acciones se dispararon un 23,7% ante el anuncio de conversaciones para una colaboración más estrecha con Honda, en un sector automotriz que busca adaptarse a los cambios que impone la era eléctrica.

La Bolsa de Nueva York se desplomó el miércoles en lo que marcó el segundo peor día del año para los mercados estadounidenses. El anuncio de la Reserva Federal sobre sus planes de política monetaria para 2025 fue el detonante: los funcionarios de la Fed proyectaron apenas dos recortes de tasas el próximo año, una reducción drástica respecto a los cuatro que habían anticipado hace apenas tres meses. El S&P 500 cerró con una caída de 178 puntos, equivalente a un 2,9%. El Dow Jones perdió 1.123 puntos, un descenso del 2,6%. El Nasdaq fue el más golpeado, retrocediendo 716 puntos, o un 3,6% de su valor.

Esta corrección llega después de un año extraordinario para los mercados. Las expectativas de recortes de tasas en 2025 habían impulsado al S&P 500 a alcanzar máximos históricos al menos 57 veces durante 2024. Los inversores habían construido sus carteras sobre la premisa de que la Fed continuaría relajando su política monetaria de manera consistente. El anuncio del miércoles destruyó esa narrativa. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, explicó la postura más cautelosa: "Por lo tanto, podemos ser más cautelosos al considerar nuevos ajustes de nuestra tasa de política". La Fed ya había recortado un punto porcentual completo en 2024, llevando la tasa de fondos federales al rango de 4,25% a 4,50%. Los dos recortes proyectados para 2025 sumarían apenas medio punto porcentual.

La incertidumbre rodea cada aspecto de la decisión. La inflación, que alguna vez superó el 9%, se había ralentizado casi hasta el objetivo del 2% de la Fed, pero recientemente ha repuntado. Más preocupante aún es la perspectiva de las políticas del presidente electo Donald Trump. Sus preferencias por aranceles y otras medidas comerciales podrían presionar la inflación hacia arriba, complicando el trabajo de la Fed. Existe una tensión fundamental: tasas más bajas estimulan la economía al abaratar los préstamos para hogares y empresas, pero también pueden alimentar la inflación. Beth Hammack, presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, fue tan escéptica sobre la dirección que fue el único voto en contra del recorte de tasas del miércoles, argumentando que la Fed ni siquiera debería haber bajado los tipos esta vez.

La reacción en los mercados de renta fija fue inmediata. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años saltó al 4,51% desde el 4,40% del martes, un movimiento notable en ese mercado. El rendimiento a dos años, que sigue más de cerca las expectativas de la Fed, subió al 4,35% desde el 4,25%. Estos aumentos en los rendimientos de los bonos tienen consecuencias reales para diferentes sectores de la economía. Las empresas pequeñas, que dependen de préstamos para financiar su crecimiento, fueron las más castigadas. El índice Russell 2000 de valores de pequeña capitalización se desplomó un 4,4%, reflejando el dolor de compañías que ahora enfrentan tasas de interés más altas en el mercado de crédito.

La turbulencia no se limitó a Estados Unidos. En Londres, el FTSE 100 apenas se movió, subiendo menos de un 0,1%, después de que se conociera que la inflación británica se aceleró al 2,6% en noviembre, su nivel más alto en ocho meses. El Banco de Inglaterra se reúne esta semana para revisar su propia política de tasas y anunciará su decisión el jueves. En Japón, el Nikkei 225 cayó un 0,7% mientras el Banco de Japón se prepara para concluir su reunión de política monetaria el viernes. Una excepción notable fue Nissan, cuyas acciones subieron un 23,7% después de que la compañía anunciara conversaciones para una colaboración más estrecha con Honda. Honda, sin embargo, perdió un 3%. Las tres compañías, que forman parte de una alianza junto con Mitsubishi, ya habían acordado en agosto compartir componentes para vehículos eléctricos e investigar conjuntamente software para conducción autónoma, movimientos diseñados para adaptarse a los cambios drásticos que enfrenta la industria automotriz global.

Podemos ser más cautelosos al considerar nuevos ajustes de nuestra tasa de política
— Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal
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