Wall Street abre mixto ante tensiones geopolíticas y cambio en la Fed

El sector no se comporta precisamente de manera racional últimamente
Un analista de mercados reflexiona sobre por qué los inversores siguen apostando en tecnología a pesar de las incertidumbres geopolíticas.
Mark

¿Por qué Nvidia subió cuando tantos otros valores bajaban? ¿Realmente importa que su CEO viaje con Trump?

Mimi

Importa menos de lo que parece. El viaje es un símbolo, no una razón fundamental. Pero en los mercados, los símbolos mueven dinero. Los inversores vieron a Huang al lado del presidente en un momento geopolítico crítico y leyeron eso como señal de que la tecnología seguirá siendo importante, sin importar qué suceda en Oriente Medio.

Mark

Entonces, ¿el mercado está siendo irracional?

Mimi

No del todo. Está siendo humano. Cuando hay incertidumbre sobre tasas de interés, guerras y precios del petróleo, la gente busca historias que le permitan creer que algo seguirá funcionando. Nvidia es esa historia.

Mark

¿Qué significa que la Fed no baje las tasas pronto?

Mimi

Significa que el dinero seguirá siendo caro. Las empresas pagarán más por financiarse. Los consumidores pagarán más por sus hipotecas. Es un freno que la Fed está aplicando porque la inflación aún no cede y porque no sabe qué pasará con el petróleo si la guerra en Irán se intensifica.

Mark

¿Y el petróleo? ¿Por qué subió a 100 dólares?

Mimi

Porque el Estrecho de Ormuz está bloqueado. Es el cuello de botella del mundo. Si eso se cierra, el suministro se corta. Los mercados no saben si durará una semana o un año, así que pagan más por la incertidumbre.

Mark

¿Qué debería preocupar más a los inversores: la Fed o Irán?

Mimi

Ambas cosas, pero de formas diferentes. La Fed controla el dinero. Irán controla el petróleo. Sin dinero barato, las empresas no crecen. Sin petróleo, la economía se detiene. Wall Street abrió mixto porque nadie sabe cuál de las dos ganará.

  • El Dow Jones cedió casi 300 puntos mientras el Nasdaq avanzaba, revelando una fractura profunda entre el sector tradicional y el tecnológico.
  • La confirmación de que el CEO de Nvidia acompañó a Trump a China disparó las acciones de la compañía un 1,75%, arrastrando consigo a Micron Technology con una subida de casi 4%.
  • El petróleo cruzó la barrera psicológica de los 100 dólares por barril ante la falta de avances diplomáticos y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, presionando la inflación ya por encima del 3%.
  • La inminente salida de Jerome Powell de la Fed y el esperado nombramiento de Kevin Warsh como sucesor añaden una capa de incertidumbre sobre el rumbo de las tasas de interés.
  • El oro y la plata ganaron terreno como activos refugio, señal de que una parte del mercado ya no apuesta por la calma sino por la protección.

En un miércoles de señales contradictorias, Wall Street reflejó la tensión entre el optimismo tecnológico y las sombras de la geopolítica y la política monetaria. Nvidia brilló impulsada por la presencia de su CEO en el viaje de Trump a China, mientras el petróleo superó los 100 dólares por barril ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la guerra en Oriente Medio. Los mercados, como suelen hacer en tiempos de incertidumbre, buscaron refugio en el oro y la plata, recordando que cuando el futuro se oscurece, los inversores vuelven a lo que el tiempo ha probado.

Wall Street abrió el miércoles con una imagen dividida: el Nasdaq avanzaba un 0,2% impulsado por las tecnológicas, mientras el Dow Jones perdía casi 296 puntos y el S&P 500 cedía levemente. La divergencia no era accidental — reflejaba un mercado partido entre la fe en el crecimiento tecnológico y el peso creciente de la incertidumbre política y energética.

Nvidia fue el protagonista del día. Sus acciones subieron 1,75% tras confirmarse que su director ejecutivo, Jensen Huang, se unió en el último momento al viaje de Donald Trump a China. El entusiasmo se extendió a Micron Technology, que avanzó casi 4%, aunque analistas como Adam Crisafulli advirtieron en CNBC que la noticia difícilmente justificaba un regreso masivo a los semiconductores, un sector que ha mostrado comportamientos poco racionales últimamente.

Bajo esa superficie, dos fuerzas más profundas dominaban el ambiente. La primera: la sucesión en la Reserva Federal. Con Jerome Powell a punto de dejar el cargo y Kevin Warsh como probable sucesor, la junta de gobernadores dejó claro que no tiene prisa por bajar las tasas, con la inflación aún por encima del 3% y los precios energéticos en alza.

La segunda fuerza era el petróleo. El crudo de Texas abrió con una leve caída tras haber superado el día anterior la barrera de los 100 dólares por barril, nivel alcanzado por la falta de avances diplomáticos en Oriente Medio. Desde el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, el bloqueo del Estrecho de Ormuz ha interrumpido cadenas de suministro y disparado los precios de la energía.

En ese clima, el oro subió hasta 4.690 dólares la onza y la plata avanzó un 2,4%, recordando que cuando el horizonte se nubla, los inversores buscan lo que siempre ha resistido el paso del tiempo.

Los mercados estadounidenses abrieron el miércoles con señales contradictorias: las acciones tecnológicas ganaban terreno mientras que los índices más amplios se tambaleaban, atrapados entre la promesa de las ganancias corporativas y la incertidumbre política que acecha a los inversores desde múltiples frentes.

Diez minutos después de que sonara la campana de apertura en Nueva York, el panorama era claro pero desordenado. El Dow Jones retrocedía 0,59 por ciento, perdiendo casi 296 puntos para cerrar en 49.464. El S&P 500 cedía apenas 0,12 por ciento, situándose en 7.392 puntos. Pero el Nasdaq, el índice que agrupa a las empresas tecnológicas, avanzaba 0,2 por ciento hasta 26.139 unidades. La divergencia revelaba una verdad incómoda: mientras que los inversores huían de las acciones tradicionales, buscaban refugio en el sector que prometía crecimiento.

Nvidia fue el motor de esa búsqueda. Sus acciones subieron 1,75 por ciento después de que se confirmara que Jensen Huang, su director ejecutivo, se había sumado en el último momento al viaje de Donald Trump a China. El movimiento fue suficiente para reavivar el apetito por los valores tecnológicos, aunque los analistas se mostraban escépticos sobre si la noticia justificaba realmente el entusiasmo. Adam Crisafulli, comentarista de mercados, señaló a CNBC que aunque la participación de Huang en un viaje geopolítico de tal magnitud era lógica, difícilmente constituía razón para que los inversores volvieran a apostar masivamente en semiconductores. El sector, advirtió, ha estado comportándose de manera poco racional en los últimos tiempos. Micron Technology aprovechó el impulso y avanzó 3,87 por ciento, mientras que Advanced Micro Devices retrocedió 0,8 por ciento.

Pero debajo de la superficie de estos movimientos puntuales, dos fuerzas más profundas moldeaban el comportamiento del mercado. La primera era la sucesión en la Reserva Federal. Jerome Powell, presidente del banco central estadounidense, abandonaría su cargo el viernes, y los mercados esperaban el anuncio del nombramiento de Kevin Warsh como su sucesor. La junta de gobernadores de la Fed había dejado claro que no tenía prisa por reducir las tasas de interés. Con la inflación aún por encima del 3 por ciento y los precios de los combustibles presionados al alza por la guerra en Oriente Medio, los funcionarios mantenían una postura restrictiva que pesaba sobre los inversores.

La segunda fuerza era el petróleo. El crudo intermedio de Texas abrió el miércoles con una caída leve de 0,1 por ciento, interrumpiendo la racha alcista del día anterior cuando había superado la barrera psicológica de los 100 dólares por barril. Esa subida había sido impulsada por la falta de avances en los esfuerzos diplomáticos para resolver el conflicto en Oriente Medio. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaran un ataque conjunto contra Irán el 28 de febrero, los mercados habían estado bajo presión constante. El bloqueo del Estrecho de Ormuz había interrumpido las cadenas de suministro y disparado los precios de la energía, creando una fuente de incertidumbre que los inversores no podían ignorar.

En ese contexto de tensión, los activos considerados refugio ganaban valor. El oro subía 0,09 por ciento hasta 4.690 dólares la onza, mientras que la plata avanzaba 2,4 por ciento hasta 87,84 dólares. Estos movimientos reflejaban una verdad simple: cuando el futuro se vuelve incierto, los inversores buscan lo que siempre ha mantenido su valor. Wall Street abría mixto porque el mercado estaba dividido entre quienes creían que la tecnología seguiría impulsando ganancias y quienes temían que la geopolítica y la política monetaria terminarían ganando la batalla.

Su incorporación al viaje de Trump ha reavivado el interés de los inversores en las acciones tecnológicas. Que acompañe al presidente de su país en un viaje geopolítico clave no debería sorprender a nadie, y difícilmente constituye una razón para volver a invertir masivamente en acciones de semiconductores. Sin embargo, dicho sector no se ha estado comportando precisamente de manera racional últimamente
— Adam Crisafulli, experto de mercados, a CNBC
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