En Estrasburgo, Ursula von der Leyen se presentó ante el Parlamento Europeo para trazar el rumbo de la segunda mitad de su mandato, articulando cuatro pilares —seguridad, fronteras, competitividad y Ucrania— que reflejan tanto las urgencias del momento como las presiones de sus aliados políticos. El discurso llega cargado de una pregunta que no se pronuncia pero que flota en el hemiciclo: ¿puede una líder cuyas promesas de autonomía estratégica quedaron a medias convencer a Europa de que esta vez sí cumplirá? Lo que se decide en estos días no es solo una agenda, sino la credibilidad de un proy