Ante un continente presionado desde dentro y desde fuera, Ursula von der Leyen se presentó el 16 de septiembre de 2026 ante el Parlamento Europeo para pronunciar el discurso del Estado de la Unión, un ritual político que este año cargaba un peso inusual. Su mensaje —más defensa, más autonomía, menos dependencia— no era solo un programa de gobierno, sino una propuesta sobre qué clase de actor quiere ser Europa en un mundo que ya no le garantiza protección ni certezas.