Von der Leyen abre la puerta a pactos con grupos de ultraderecha moderada

Depende mucho de la composición del Parlamento
Von der Leyen abre la puerta a pactos con ultraderecha moderada, pero mantiene una línea roja con grupos cercanos a Rusia.
Mark

¿Por qué es importante que Von der Leyen haya dejado abierta la puerta a pactos con ECR? ¿No es solo una maniobra táctica?

Mimi

Porque cambia fundamentalmente cómo se gobernará Europa después de junio. Durante años, la gran coalición —socialdemócratas, liberales, conservadores— ha sido suficiente. Si eso ya no funciona matemáticamente, Von der Leyen necesita nuevos socios. ECR es ultraderecha, pero no es lo mismo que ID.

Luke

Pero aquí hay que ser precisos. Ella dijo "depende de la composición". Eso no es un compromiso. Es una puerta abierta, sí, pero también es una forma de no cerrar opciones antes de saber los números reales.

Mark

¿Y cuál es la diferencia entre ECR e ID que ella está marcando?

Mimi

ID incluye a la AfD alemana, a formaciones muy cercanas a Rusia, a partidos que no han sido críticos con la invasión de Ucrania. ECR tiene a Vox, a Hermanos de Italia, a polacos que sí se alinearon contra Rusia. Para Von der Leyen, esa es la línea roja.

Luke

Aunque hay que notar que Hermanos de Italia está en el gobierno italiano, y Meloni ha sido bastante pro-OTAN. Así que la línea roja tiene lógica geopolítica, no solo ideológica.

Mark

¿Qué significa esto para la campaña que viene?

Mimi

Que la ultraderecha va a tener más poder de lo que muchos esperaban. No solo porque gane escaños, sino porque Von der Leyen ya está reconociendo que podría necesitarlos. Eso es un cambio de poder real.

Luke

Aunque también hay que decir que el debate fue el lunes, y Von der Leyen fue el blanco de casi todos. Eso sugiere que aunque es la favorita, no es invulnerable. Schmit no fue muy incisivo, pero Eickhout sí la presionó.

Mark

¿Y eso qué significa para el resultado final?

Mimi

Que aunque Von der Leyen probablemente gane, el Parlamento que salga de junio va a ser más fragmentado, más difícil de gobernar. Los números van a importar más que nunca.

  • Debate en Maastricht el lunes 29 de abril, primer acto de campaña para elecciones europeas del 9 de junio
  • Von der Leyen abierta a pactos con ECR (que incluye Vox y Hermanos de Italia), pero rechaza ID (que incluye AfD alemana)
  • Gran coalición tradicional (socialdemócratas, liberales, conservadores) podría no tener mayoría suficiente tras las elecciones
  • Von der Leyen, Schmit y Baier son candidatos a presidir la Comisión pero no figuran en listas electorales, por postura de Macron

Von der Leyen fue el principal blanco de críticas en el debate de Maastricht, enfrentándose especialmente con el candidato verde Bas Eickhout sobre política climática y alianzas futuras. La presidenta de la Comisión estableció una línea roja: no pactará con el grupo ID (Identidad y Democracia), que incluye formaciones cercanas a Rusia como la AfD alemana.

En el primer debate de candidatos para las elecciones europeas del 9 de junio, Ursula von der Leyen dejó abierta la puerta a pactos con grupos de ultraderecha como ECR, aunque descartó alianzas con formaciones más extremas cercanas a Rusia.

Ursula von der Leyen llegó a Maastricht el lunes como la favorita indiscutible de la campaña para las elecciones europeas del 9 de junio, y el primer debate entre candidatos no hizo más que confirmarlo. La presidenta de la Comisión Europea fue el centro de gravedad del encuentro, el punto hacia el que convergieron casi todos los ataques de sus rivales, desde cuestiones de política ambiental hasta defensa y asuntos exteriores. Pero fue en un momento específico, cuando se le preguntó directamente sobre sus posibles alianzas después de los comicios, cuando Von der Leyen reveló algo que cambiaría el cálculo político de la próxima legislatura: estaba dispuesta a negociar con grupos de ultraderecha moderada.

La pregunta llegó en forma de interrogante directo: ¿pactaría con ECR, el grupo que alberga a Vox y Hermanos de Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni? Su respuesta fue deliberadamente ambigua. "Depende mucho de la composición del Parlamento y de quién forme parte de cada grupo", dijo, dejando la puerta abierta a una alianza que hace poco tiempo habría sido impensable. El momento fue tenso. Bas Eickhout, el candidato de Los Verdes holandés y quizá el participante más dinámico del debate, la presionó sobre esta posición. Von der Leyen no esquivó el combate, pero tampoco cerró la puerta.

Lo que sí hizo fue establecer una línea roja clara. No pactaría con el grupo ID, Identidad y Democracia, la formación más a la derecha del Parlamento Europeo, donde se agrupan los partidos más cercanos a Rusia o menos críticos con la invasión de Ucrania. Aquí estaba la Alternativa para Alemania, la AfD, cuyo representante en el debate, el danés Anders Vistisen, fue blanco de críticas incesantes. Solo una semana antes, un asesor de la AfD había sido detenido por espiar para China, un escándalo que fue invocado repetidamente durante el encuentro.

Esta distinción entre grupos de ultraderecha era crucial porque revelaba una realidad política incómoda: la gran coalición tradicional que ha gobernado la Unión Europea desde sus inicios —socialdemócratas, liberales y democristianos conservadores— podría no tener suficientes votos después de junio. Los grupos ultras ganaban representación en todas las encuestas. Von der Leyen, Nicolas Schmit, el candidato socialdemócrata luxemburgués, y los liberales representados por Marie-Agnes Strack-Zimmermann formaban parte de esa coalición moderada que había funcionado durante años. Pero los números sugerían que pronto podría no ser suficiente.

ECR, el grupo donde Von der Leyen ahora estaba abierta a negociar, incluía no solo a Vox y Hermanos de Italia, sino también a los ultraconservadores polacos de Ley y Justicia y al partido que gobernaba en la República Checa. Estas formaciones, aunque situadas a la derecha de Von der Leyen, se habían alineado claramente contra la agresión rusa en Ucrania, lo que las hacía potencialmente viables como socios. Era una distinción importante: no todos los grupos de ultraderecha eran iguales.

El debate fue estructurado en tres bloques temáticos seleccionados por la Universidad de Maastricht basándose en encuestas. El primero abordó política ambiental, donde quedó claro que Von der Leyen era el objetivo principal. Schmit, su teórico rival más cercano, no fue particularmente incisivo contra ella, en parte porque había formado parte de su Colegio de Comisarios durante los últimos cinco años como responsable de Empleo y Derechos Sociales. Defendió las regulaciones ambientales de los últimos años, pero con un lenguaje de socialdemocracia clásica que hablaba de "política climática justa" y de los ingresos de los agricultores. Von der Leyen se defendió argumentando por "inversiones masivas", aunque dando protagonismo al sector privado. Cuando Walter Baier, el candidato de La Izquierda austriaca, le reprochó que los cálculos conocidos hablaban de necesitar más de medio billón de euros anuales para cumplir los objetivos de descarbonización, ella apostó por la Unión del Mercado de Capitales como vía para atraer inversión privada, no por aumentar el gasto público.

En el segundo bloque, sobre política exterior, Von der Leyen endurecio su posición respecto a Israel, señalando que una invasión de Rafah sería "inaceptable" y pidiendo un "alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes". Fue otro momento donde el debate se tensó alrededor de sus posiciones.

Lo que sucedió en Maastricht fue, en esencia, el acto inaugural no oficial de la campaña europea. Casi todas las familias políticas continentales estaban representadas con sus principales cabezas de cartel, aunque con una peculiaridad: varios de ellos, incluyendo Von der Leyen, Schmit y Baier, no figuraban en las listas electorales para ser eurodiputados. Esto respondía a la postura del presidente francés Emmanuel Macron, quien rechaza que el presidente de la Comisión Europea salga de los cabezas de lista de los partidos. Macron esgrime el Tratado de Lisboa, que establece que el Consejo Europeo elegirá al presidente de la Comisión teniendo en cuenta el resultado electoral, y que esa elección debe ser ratificada por mayoría absoluta del Parlamento. Esta postura francesa fue determinante en 2019, cuando Von der Leyen, entonces ministra de Defensa alemana y alguien en quien nadie había pensado para el puesto, fue elegida de forma sorpresiva. Ahora, en 2024, esa misma lógica se repetía.

Depende mucho de la composición del Parlamento y de quién forme parte de cada grupo
— Ursula von der Leyen, respondiendo sobre posibles pactos con ECR
Una invasión de Rafah sería inaceptable. Pedimos un alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes
— Ursula von der Leyen, sobre política exterior en Oriente Medio
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