En un momento en que el flanco oriental de Europa siente el peso creciente de la presión rusa, Ursula von der Leyen propuso ante el Parlamento Europeo convertir a Canadá en el primer miembro asociado de la Unión Europea. La iniciativa, que contempla también la creación de un Consejo de Seguridad Europeo abierto a socios como Reino Unido y Noruega, refleja la voluntad del continente de forjar una autonomía defensiva propia. Es una señal de que Europa busca redefinir su lugar en el orden global sin depender exclusivamente de las estructuras que la sostuvieron durante décadas.