Cada cinco años de persistencia cultural dejan una huella que ya no puede borrarse fácilmente. El festival Vive Latino cerró su quinta edición en Zaragoza con una asistencia sin precedentes, confirmando que lo que nació como visita ocasional se ha convertido en institución arraigada en el tejido cultural aragonés. Los organizadores, con Nacho Royo a la cabeza, no solo celebran cifras récord sino que declaran abiertamente su voluntad de perpetuar el evento, apuntando ya hacia 2027 con la mirada puesta en públicos cada vez más jóvenes.