En el corazón de las instituciones europeas, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, elevó la voz de una ciudad pequeña atrapada entre dos mundos: la Europa que promete protección y el vecino marroquí al que acusa de instrumentalizar la migración como presión política. Su comparecencia ante el Parlamento Europeo no fue solo una denuncia administrativa, sino un recordatorio de que las fronteras no son líneas abstractas, sino lugares donde viven personas que sienten el peso de las decisiones que otros toman lejos de ellas. La pregunta que dejó flotando en Bruselas es antigua y urgente: ¿hasta dónde
Vivas acusa a Marruecos en el Parlamento Europeo: «Ceuta es una olla a presión»
La crisis migratoria ha generado tensiones humanitarias en Ceuta, con entrada masiva de migrantes que presionan los servicios y seguridad de la ciudad autónoma.