Antes de un partido de fútbol en España, tres figuras del Real Madrid eligieron no vestir una camiseta institucional de apoyo a Ceuta, desatando un debate que trasciende el deporte: ¿hasta dónde llega la lealtad de un individuo hacia la institución que lo cobija? El gesto —o su ausencia— se convirtió en espejo de una tensión antigua entre la conciencia propia y el símbolo colectivo, recordándonos que los equipos, como las sociedades, rara vez son monolitos.