En La Cerámica, el Villarreal de Iñigo Pérez cerró un domingo de septiembre con una derrota ante el Betis que no es solo un tropiezo más, sino el símbolo de un comienzo de temporada que no se veía tan oscuro desde hace diecisiete años. Los goles de Cucho y Natan bastaron para que los visitantes se llevaran tres puntos que pesan como una advertencia: algo estructural no está funcionando en el Submarino Amarillo. En el fútbol, como en tantas otras cosas humanas, los ciclos de crisis rara vez anuncian su llegada con claridad, pero cuando los números históricos empiezan a hablar, conviene escuchar