En una Cuba que envejece, Villa Clara —la provincia donde casi uno de cada tres habitantes supera los 60 años— se convierte en escenario del acto nacional por el Día Mundial del Adulto Mayor. El primero de octubre, bajo el lema 'Celebrando la vida, honrando la experiencia', el Parque Vidal de Santa Clara reunirá a una comunidad que honra a sus mayores mientras reconoce, con honestidad, que 38 mil de ellos enfrentan la vejez en soledad. Es el retrato de una sociedad que celebra la longevidad y, al mismo tiempo, busca la manera de no dejar a nadie atrás.
Villa Clara lista para celebración central del Día Mundial del Adulto Mayor
Todos somos responsables de la atención a quienes necesitan una mano tendida
¿Por qué Villa Clara organiza el acto central nacional y no otra provincia?
Porque es la provincia más envejecida del país. El 29,1 por ciento de su población tiene más de 60 años. Eso no es casual: tiene 193 mil adultos mayores, 146 centenarios, más de 11 mil nonagenarios. Es donde la realidad del envejecimiento es más visible, más urgente.
¿Y eso significa que el programa funciona mejor allí, o que el problema es más grande?
¿Cuál es el verdadero desafío que menciona la doctora Monzón?
Treinta y ocho mil adultos mayores viven solos. Eso es lo que la mantiene despierta. No es solo un número; es gente alejada de sus familias, en un contexto económico muy difícil.
¿Pero cuántos de esos 38 mil reciben atención comunitaria? ¿Cuántos están realmente abandonados versus solos por elección? La cifra es clara, pero el contexto detrás de ella no está completamente documentado.
¿Qué significa que más del 48 por ciento se haya incorporado a círculos de abuelos?
Significa que casi la mitad de los adultos mayores está participando en grupos de orientación y actividades comunitarias. Es un logro real, pero también significa que más de la mitad aún no está integrada.
Exacto. Es un avance, pero también es una brecha. Y no sabemos si esa brecha es por falta de oferta, falta de interés, o falta de capacidad para llegar a los más vulnerables.
¿Cómo se ve el cuidado de salud en la práctica?
Cada adulto mayor tiene garantizado un equipo básico de salud y acceso a policlínicos. Hay geriatría en todos los hospitales. Hay hogares de ancianos. Es un sistema de tres niveles: comunidad, ambulatorio y hospitalario.
Pero «garantizado» es una palabra fuerte. ¿Qué significa en un contexto de crisis económica? ¿Hay medicinas? ¿Hay personal suficiente? El sistema existe, pero la capacidad real de funcionamiento no está clara en el reporte.
¿Cuál es el mensaje que la provincia quiere enviar con este evento?
Que los adultos mayores son valiosos, que sus historias importan, que no deben estar solos ni abandonados. Que la solidaridad es responsabilidad de todos, no solo del Estado.
Es un mensaje hermoso, pero también es una admisión de que el problema existe y que la solución requiere más que programas institucionales. Requiere que la comunidad se mueva.
The Pulse
- Villa Clara alberga 193 mil adultos mayores —incluyendo 146 centenarios y más de 11 mil nonagenarios— en una provincia donde el envejecimiento ya no es tendencia sino realidad estructural.
- Treinta y ocho mil de esos adultos mayores viven solos, una cifra que las autoridades de salud describen como una alerta social urgente en medio de una crisis económica que agrava la vulnerabilidad.
- El acto central del 1 de octubre en el Parque Vidal moviliza a organismos de Salud, Cultura, Educación e INDER en un esfuerzo coordinado que lleva meses de trabajo en barrios y comunidades.
- Más del 48% de los adultos mayores se han incorporado a círculos de abuelos y grupos de orientación, y la provincia ha logrado servicios de geriatría en toda su red hospitalaria.
- Las autoridades insisten en que las instituciones no bastan: la solidaridad comunitaria y la presencia familiar son el verdadero sostén de quienes con frecuencia enfrentan el abandono.
En una Cuba que envejece, Villa Clara —la provincia donde casi uno de cada tres habitantes supera los 60 años— se convierte en escenario del acto nacional por el Día Mundial del Adulto Mayor. El primero de octubre, bajo el lema 'Celebrando la vida, honrando la experiencia', el Parque Vidal de Santa Clara reunirá a una comunidad que honra a sus mayores mientras reconoce, con honestidad, que 38 mil de ellos enfrentan la vejez en soledad. Es el retrato de una sociedad que celebra la longevidad y, al mismo tiempo, busca la manera de no dejar a nadie atrás.
Villa Clara se prepara para ser el epicentro nacional del Día Mundial del Adulto Mayor el próximo 1 de octubre. El Parque Vidal de Santa Clara acogerá actividades recreativas, culturales y deportivas bajo el lema 'Celebrando la vida, honrando la experiencia', en una provincia que ostenta el mayor índice de envejecimiento de Cuba: el 29,1% de su población supera los 60 años, lo que equivale a 193 mil personas, entre ellas 146 centenarios y más de 11 mil nonagenarios.
La Doctora Marta Monzón Quintero, jefa del Departamento del Adulto Mayor de la Dirección General de Salud provincial, explicó que la jornada es el punto culminante de meses de coordinación entre múltiples organismos. Las actividades —presentaciones culturales, reconocimientos institucionales, tablas gimnásticas y demostraciones de tai chi— son la cara visible de un trabajo que ha llegado a barrios y comunidades de toda la provincia.
Los avances son reales: más del 48% de los adultos mayores participan en círculos de abuelos o grupos de orientación, y Villa Clara ha logrado establecer servicios de geriatría en todos sus hospitales. Sin embargo, la especialista no eludió la sombra que acompaña a estos logros: 38 mil adultos mayores viven solos, muchos alejados de sus familias en un contexto económico y social muy difícil.
Monzón subrayó que la responsabilidad de cuidar a estas personas no puede recaer únicamente en las instituciones. Las comunidades, dijo, deben ejercer solidaridad activa hacia quienes con frecuencia enfrentan el abandono. Su mensaje final fue para los propios adultos mayores: que no se entristezcan, que reconozcan su valor en la vida familiar y comunitaria, y que encuentren motivaciones para seguir adelante mientras Villa Clara se reafirma como la provincia que más sabe —y más necesita saber— sobre el arte de envejecer.
Villa Clara se alista para recibir el próximo primero de octubre la celebración central nacional del Día Mundial del Adulto Mayor, un evento que la provincia ha organizado bajo el lema «Celebrando la vida, honrando la experiencia». La cita será en el Parque Vidal de Santa Clara, donde se desplegarán actividades recreativas, culturales y deportivas diseñadas para que los adultos mayores de la región muestren su vitalidad y sus capacidades.
La provincia enfrenta una realidad demográfica única en el país: es la más envejecida de Cuba, con el 29,1 por ciento de su población mayor de 60 años. Dentro de sus fronteras viven 193 mil adultos mayores, cifra que representa aproximadamente un tercio de todos los habitantes de Villa Clara. Entre ellos hay 146 centenarios y más de 11 mil nonagenarios, números que subrayan la magnitud del envejecimiento en el territorio.
La Doctora Marta Monzón Quintero, jefa del Departamento del Adulto Mayor de la Dirección General de Salud en Villa Clara, explicó que la celebración del primero de octubre es el punto culminante de meses de trabajo coordinado entre múltiples organismos: Cultura, Salud, Educación e INDER. Durante la jornada central habrá presentaciones culturales, reconocimientos institucionales, tablas gimnásticas y demostraciones de tai chi. Pero el trabajo preparatorio ha ido más allá del evento mismo, llegando a barrios, comunidades e instituciones a lo largo de toda la provincia.
Los indicadores de implementación del programa del adulto mayor muestran avances significativos. Más del 48 por ciento de los adultos mayores se han incorporado a círculos de abuelos y grupos de orientación al cierre del primer semestre. La provincia ha logrado establecer servicios de geriatría en todos los hospitales de su red hospitalaria, cerrando así una brecha importante en la atención de tres niveles: comunitaria, a través de círculos de abuelos y hogares de ancianos, y hospitalaria para quienes requieren internación. En el indicador de mortalidad del grupo de 60 a 74 años, Villa Clara se alinea con los propósitos nacionales.
Sin embargo, la provincia enfrenta desafíos profundos. Treinta y ocho mil adultos mayores viven solos, una cifra que Monzón señaló como una alerta que trasciende los números: es una lección sobre la responsabilidad compartida de cuidar a quienes necesitan una mano tendida. La especialista enfatizó que cada uno de estos adultos mayores tiene una historia, dejó sus huellas en la vida, y algunos viven alejados de sus familias en un contexto económico y social muy difícil para el país.
Desde la perspectiva de salud, cada adulto mayor tiene garantizada la asistencia de un equipo básico y acceso a policlínicos, con remisión a equipos disciplinarios o geriatras cuando es necesario. Los hogares de ancianos ofrecen alimentación y otros servicios de atención. Pero Monzón insistió en que la responsabilidad no termina en las instituciones: en las comunidades, todos deben participar en la atención de estos adultos mayores, aplicando solidaridad y sensibilidad hacia personas que frecuentemente enfrentan el abandono.
El mensaje final de la especialista fue dirigido a los adultos mayores mismos: agradeció su amor y enseñanza a las generaciones anteriores, los instó a mantener su espíritu, a no entristecerse, y a reconocer su importancia en la vida familiar y comunitaria. La invitación es a que encuentren motivaciones para seguir adelante en esta etapa de sus vidas, contribuyendo a la alegría de sus familias mientras Villa Clara se reafirma como la capital del envejecimiento en Cuba.
Notable Quotes
Villa Clara se reafirma como la capital del envejecimiento en Cuba con un 29,1 por ciento de su población con más de 60 años o más— Doctora Marta Monzón Quintero, jefa del Departamento del Adulto Mayor
Todos debemos atenderlos, cada una de estas personas tiene una historia, dejó sus huellas, algunos viven solos, lejos de sus familias, y no pueden quedar abandonados— Doctora Marta Monzón Quintero