En un país donde el sector privado ha representado históricamente una fracción mínima del comercio exterior, Villa Clara tiende un puente hacia los mercados globales. El Programa Booster, financiado por la Unión Europea con 14 millones de euros, convoca a pequeñas y medianas empresas cubanas a exportar café, miel y frutas procesadas a Europa y América del Norte, equipándolas con herramientas que antes estaban fuera de su alcance. Es un gesto modesto en cifras, pero significativo en lo que anuncia: el lento reordenamiento de quién puede participar en la economía cubana hacia el exterior.