El ejército cubrirá la brecha de dos mil trabajadores que falta
En el sureste de Vietnam, a cuarenta kilómetros de Ciudad Ho Chi Minh, un aeropuerto colosal avanza contra el tiempo y contra sus propios plazos incumplidos. El Estado vietnamita, fiel a su tradición de movilizar recursos colectivos ante desafíos nacionales, ha llamado a sus fuerzas armadas para cerrar una brecha de dos mil trabajadores y garantizar que Long Thanh abra en diciembre de 2026. Detrás de la urgencia no solo hay concreto y acero: hay una nación que quiere presentarse ante el mundo —y ante la Cumbre APEC de 2027— con una nueva puerta de entrada.
- El proyecto ya incumplió su plazo original de 2025, y ahora cada semana perdida acerca el riesgo de un segundo fracaso ante el mundo.
- Con solo el 76% de la obra terminada y un déficit de 2.000 trabajadores, la brecha entre lo construido y lo prometido es tan real como urgente.
- Vietnam responde con una medida poco ortodoxa: desplegar al ejército en un sitio de construcción civil para sostener turnos de 24 horas sin interrupción.
- El cronograma no admite imprevistos: pruebas exhaustivas de septiembre a noviembre, y apertura comercial en diciembre como fecha límite inamovible.
- El verdadero horizonte es 2027 y la Cumbre APEC, donde Long Thanh debe funcionar como símbolo tangible del ascenso regional de Vietnam.
El Aeropuerto Internacional de Long Thanh, enclavado en cinco mil hectáreas al sureste de Ciudad Ho Chi Minh, debía haber abierto en 2025. No ocurrió. Ahora, con el 76% de la obra completada y un nuevo plazo fijado para diciembre de 2026, Vietnam ha decidido que no puede permitirse un segundo tropiezo.
La Airports Corporation of Vietnam lanzó hace poco más de un mes una campaña de ciento ochenta días de construcción continua: veinticuatro horas al día, sin descanso. El problema es que la operación exige nueve mil trabajadores e ingenieros, y el mercado laboral no puede cubrir esa demanda. Faltan aproximadamente dos mil personas.
La respuesta del gobierno fue directa: movilizar al ejército. Los soldados se integrarán al equipo civil ya presente en el sitio, formando una fuerza híbrida dedicada exclusivamente a terminar la obra. Es una decisión que habla tanto de la urgencia del proyecto como de la voluntad del Estado de reorganizar sus recursos sin titubear.
El calendario es preciso y sin margen: de septiembre a noviembre, tres fases de pruebas exhaustivas; en diciembre, inicio de operaciones comerciales. Cada semana tiene un peso específico.
Pero la presión va más allá de la infraestructura. Vietnam acogerá la Cumbre APEC en 2027, y tener a Long Thanh funcionando antes de ese evento no es solo una cuestión de logística. Es una declaración de intenciones: la de un país que quiere posicionarse como hub regional, atraer inversión y demostrar que puede cumplir lo que promete.
Vietnam está en la recta final de una carrera contra el reloj para inaugurar su aeropuerto más ambicioso. El Aeropuerto Internacional de Long Thanh, ubicado a cuarenta kilómetros al sureste de Ciudad Ho Chi Minh, debe abrir sus puertas antes de que termine 2026. Es un plazo que ya se incumplió una vez: el proyecto estaba originalmente programado para 2025, pero no se materializó. Ahora, con el tiempo acorralándolos, las autoridades vietnamitas han tomado una decisión poco convencional: desplegar al ejército para cerrar la brecha de personal que amenaza con retrasar aún más la obra.
El proyecto es colosal. La terminal ocupa cinco mil hectáreas y está diseñada para convertirse en un centro aéreo regional de primer orden. Cuando esté operativo, transformará la capacidad de Vietnam para conectar con el resto del mundo. Pero primero hay que terminarlo. A mediados de junio, cuando el ministro de Construcción, Tran Hong Minh, visitó el sitio para hacer una inspección, confirmó que la obra había alcanzado el 76 por ciento de avance. No es poco, pero tampoco es suficiente si se quiere cumplir con los plazos que ahora están sobre la mesa.
La Airports Corporation of Vietnam, la empresa inversora detrás del proyecto, lanzó hace poco más de un mes una campaña de ciento ochenta días para acelerar los trabajos. La estrategia es simple pero exigente: construcción sin pausa, veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Para que esto funcione, necesitan gente. Mucha gente. Los cálculos indican que el proyecto requiere nueve mil trabajadores e ingenieros en total. El problema es que no hay suficientes disponibles en el mercado laboral. Falta personal. Falta mucho personal. Las autoridades estimaron que hay un déficit de aproximadamente dos mil trabajadores.
Ahí es donde entra el ejército. En lugar de buscar soluciones convencionales en el mercado de trabajo, Vietnam decidió movilizar a sus fuerzas armadas para cubrir esa brecha de dos mil personas. Es una decisión que refleja tanto la urgencia del proyecto como la capacidad del Estado para reorganizar recursos cuando lo considera necesario. Los soldados se sumarán a los miles de civiles ya trabajando en el sitio, formando un equipo híbrido dedicado a terminar la obra.
El cronograma es ajustado pero definido. Desde septiembre hasta noviembre, el aeropuerto pasará por tres fases de pruebas exhaustivas. Si todo sale según lo planeado, las operaciones comerciales comenzarán en diciembre. Es un calendario que no deja margen para sorpresas desagradables. Cada semana cuenta. Cada día cuenta.
Detrás de esta urgencia hay algo más que el simple deseo de inaugurar una infraestructura. Vietnam está preparándose para albergar la Cumbre APEC en 2027, una reunión de líderes de la región del Pacífico que es uno de los eventos diplomáticos más importantes del año. Tener un aeropuerto de clase mundial funcionando antes de esa cumbre no es solo una cuestión de orgullo nacional, aunque también lo es. Es una oportunidad para posicionar al país como un centro regional clave, para demostrar capacidad de gestión, para atraer inversión y negocios. El aeropuerto de Long Thanh es la puerta de entrada a esa visión.
Notable Quotes
El aeropuerto está más del 76 por ciento terminado— Tran Hong Minh, ministro de Construcción de Vietnam
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Vietnam decidió movilizar al ejército en lugar de simplemente extender el plazo de apertura?
Porque el plazo ya se extendió una vez. Abrió en 2025 y no pasó. Ahora tienen 2026, y detrás de eso está la Cumbre APEC 2027. No es solo un aeropuerto; es la imagen que Vietnam quiere proyectar al mundo en ese momento.
Pero dos mil soldados construyendo un aeropuerto... ¿tienen experiencia en eso?
Probablemente no la mayoría. Pero no necesitan ser ingenieros especializados. Necesitan brazos, disciplina, capacidad de trabajar en turnos sin quejarse. El ejército tiene eso en abundancia.
¿Qué pasa si las pruebas de septiembre a noviembre encuentran problemas graves?
Entonces diciembre no sucede. Pero nadie está hablando de eso públicamente. El ministro dijo que está 76 por ciento terminado. Eso significa que lo que falta es trabajo de acabado, no rediseño estructural.
¿Es común que países movilicen militares para proyectos civiles así?
No es lo más común, pero tampoco es inédito. Refleja una cierta urgencia política. Vietnam necesita este aeropuerto funcionando, y está dispuesto a usar todos los recursos disponibles para lograrlo.
¿Qué significa para los viajeros cuando finalmente abra?
Significa que tendrán una terminal moderna a cuarenta kilómetros de Ho Chi Minh. Significa que Vietnam puede manejar más vuelos, más pasajeros, más carga. Significa que el país está apostando por crecer.