En los laboratorios de NYU Langone Health, un videojuego de tres minutos ha comenzado a revelar lo que décadas de consultas clínicas apenas podían entrever: la forma en que el cerebro deprimido abandona la esperanza de recompensa antes de que esta se agote. Al medir el instante preciso en que un jugador renuncia a un árbol de manzanas digitales, los investigadores han encontrado un marcador conductual de la depresión tan confiable como la presión arterial lo es para el corazón. Este hallazgo no solo promete democratizar el diagnóstico, sino que apunta hacia una comprensión más profunda de cómo