Víctor Glover: «Todo lo que conozco estaba abajo» tras alcanzar 406.771 km en Artemis II

Todo lo que conozco estaba abajo: ciencia, arte, mi esposa, mis hijas
Glover reflexiona sobre lo que vio desde 406.771 kilómetros de distancia, cuando la Tierra cabía en su mano.
Mark

¿Por qué importa que Glover haya alcanzado esa distancia específica, 406.771 kilómetros? ¿Es solo un número más grande que el anterior?

Mimi

No es solo un número. Es la primera vez en 56 años que alguien se aleja tanto de casa. El Apolo 13 estableció ese récord en 1970. Glover lo superó. Eso significa que la tecnología ha avanzado lo suficiente para llevar humanos más lejos de lo que nadie ha estado desde antes de que nacieran la mayoría de las personas vivas.

Luke

Pero espera. ¿Cuántas personas realmente han estado a esa distancia? El artículo dice "apenas unas pocas decenas". ¿Eso es verificado o es una estimación?

Mimi

Es una estimación razonable. Los únicos humanos que han viajado tan lejos son los astronautas del Apolo. Fueron 24 personas en total a la Luna, y algunos de esos viajes los llevaron a esa distancia. Ahora Glover y su tripulación lo han hecho de nuevo.

Mark

¿Y qué significa que el Módulo Europeo de Servicio fuera "crucial"? ¿Podría haber fracasado la misión sin él?

Mimi

Sí. Ese módulo proporcionó energía, agua, oxígeno y propulsión. Sin eso, la cápsula no habría podido completar el viaje. Es una pieza de Airbus, construida en Alemania para la ESA.

Luke

Entonces esto es también una historia sobre cooperación internacional. La NASA, la ESA, Airbus, Canadá. ¿Eso está claro en el reportaje?

Mimi

Está ahí, pero quizá no es lo primero que ves. Lo primero es la experiencia personal de Glover viendo la Tierra como una canica azul. Pero sí, la cooperación es fundamental para que eso haya sido posible.

Mark

¿Qué fue lo más peligroso del viaje?

Mimi

La reentrada. Glover lo describe como irreversible. No hay marcha atrás. Tienes que entrar en la atmósfera exactamente por el corredor previsto, a miles de kilómetros por hora, sin margen para el error.

Luke

¿Y eso funcionó? ¿Amerizaron sin problemas?

Mimi

Sí. El 11 de abril, en el océano Pacífico frente a San Diego. Diez días después del lanzamiento. La misión duró aproximadamente nueve días en total.

  • La cápsula Orion alcanzó 406.771 kilómetros de la Tierra el 11 de abril de 2026
  • Superó el récord del Apolo 13 de 1970, que llegó a 401.056 kilómetros
  • El Módulo Europeo de Servicio, construido por Airbus, proporcionó energía, agua, oxígeno y propulsión
  • La tripulación incluyó a Reid Wiseman, Christina Koch, Víctor Glover y Jeremy Hansen

La cápsula Orion llegó a una distancia sin precedentes en 56 años, permitiendo a Glover ver la Tierra entera del tamaño de una canica azul desde el espacio. El Módulo Europeo de Servicio, construido por Airbus para la ESA, fue crucial para proporcionar energía, agua, oxígeno y propulsión durante toda la misión.

Victor Glover, piloto de la misión Artemis II de la NASA, reflexionó sobre su experiencia al alcanzar 406.771 km de la Tierra, la mayor distancia lograda por una nave tripulada desde el Apolo 13 en 1970, superando ese récord histórico.

Víctor Glover sostuvo una ventanilla de la cápsula Orion en abril y vio algo que apenas unas pocas decenas de personas en toda la historia han presenciado: la Tierra entera, reducida a una canica azul suspendida en la oscuridad. Cuando la nave se alejó 406.771 kilómetros del planeta, el piloto de la misión Artemis II de la NASA alcanzó la mayor distancia jamás recorrida por una nave tripulada en 56 años, superando el récord que el Apolo 13 había establecido en 1970 a unos 401.056 kilómetros. Tres meses después, en el centro ESTEC de la Agencia Espacial Europea en Noordwijk, Países Bajos, Glover reflexionó sobre esa experiencia ante la agencia EFE. "Podía tapar la Tierra con mi mano", resumió al describir la perspectiva desde ese punto más lejano.

Lo que pasó por la cabeza del aviador naval estadounidense de 50 años en esos momentos fue tan simple como abrumador. "Todo lo que conozco estaba abajo: ciencia, arte, mi esposa, mis hijas", dijo Glover. Desde esa distancia, el planeta dejó de ser un paisaje para convertirse en un objeto que cabía tras la palma de una mano. No era su primer viaje al espacio. En 2020 había pasado casi seis meses a bordo de la Estación Espacial Internacional, pero la órbita baja terrestre queda a unos 400 kilómetros de altura. La Orion llegó mil veces más lejos.

La visita de Glover a Europa no fue de cortesía. La gira de la tripulación tenía como objetivo agradecer la contribución de la industria europea a la misión, y el motivo estaba dentro de la propia nave. La Orion incorporó el Módulo Europeo de Servicio, construido por Airbus en Alemania por encargo de la ESA, que le proporcionó energía, agua, oxígeno y propulsión durante todo el vuelo. Sin esa pieza, la cápsula no habría podido completar el trayecto. España es uno de los Estados miembros de la ESA, y ESTEC, el centro técnico donde Glover atendió a los medios, es la instalación desde la que la agencia coordina buena parte del desarrollo técnico de esos programas europeos. Lo que en otros lugares se contó como un testimonio emotivo tiene aquí un componente industrial muy concreto detrás.

De todo el viaje, la fase que Glover describe con más crudeza es la reentrada en la atmósfera. "No puedes detenerte, no puedes rebobinar, no puedes dar marcha atrás; te precipitas hacia la atmósfera y tienes que entrar exactamente por el corredor previsto", explica el piloto sobre esos minutos finales, en los que la cápsula atraviesa el aire a miles de kilómetros por hora sin margen para el error. La Orion amerizó el 11 de abril en el océano Pacífico, frente a San Diego, California, diez días después de despegar el 1 de abril desde el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy. La misión duró aproximadamente nueve días, con Reid Wiseman como comandante, Christina Koch como especialista de misión y el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, completando una tripulación de cuatro.

Con esa perspectiva encima, Glover matiza el valor de lo aprendido. "Uno de los mayores obstáculos para conseguir muchas de las cosas que deseamos como seres humanos es, precisamente, aquello que creemos saber", afirma el astronauta. Y sobre el sentido último de la exploración apela a algo antiguo. "Hemos estado preparados desde que somos humanos. Somos exploradores por naturaleza", sostiene. Aun así, el destino que más valora sigue siendo el de siempre. "No hay ningún otro lugar al que quisiera volver más que a la Tierra", zanja Glover, tres meses después de haberla visto entera desde una ventanilla.

Podía tapar la Tierra con mi mano
— Víctor Glover, piloto de Artemis II
Uno de los mayores obstáculos para conseguir muchas de las cosas que deseamos como seres humanos es, precisamente, aquello que creemos saber
— Víctor Glover
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