A los 60 años, Verónica Varano eligió apagar las luces de los estudios de televisión para encender otras más íntimas. Lo que comenzó como una pausa forzada durante la pandemia se convirtió en una reinvención deliberada: formación en psicología, yoga facial, yoga fusión y una vida más cercana al aire libre. Su historia no es la de alguien que se retira, sino la de alguien que redefine qué significa estar presente en el mundo.
Verónica Varano a los 60: su reinvención lejos de la TV con yoga y psicología
Dejó las cámaras para encontrar el movimiento
¿Por qué crees que decidió hacer este cambio precisamente durante la pandemia?
La pandemia fue un paréntesis forzado para todos. Para ella, parece haber sido el momento de preguntarse qué quería hacer con el tiempo que le quedaba. La formación en psicología no fue algo que hizo de la noche a la mañana — fue deliberado, fue una inversión en sí misma.
Pero el artículo no dice por qué eligió psicología específicamente. ¿Tenía experiencia previa? ¿Fue una búsqueda personal o algo más? No sabemos.
Justo. Y cuando dice que "completó formación profesional", ¿qué significa eso exactamente? ¿Una carrera completa? ¿Un posgrado? ¿Un certificado?
El artículo no especifica. Solo dice que lo hizo durante la pandemia y que ahora trabaja como instructora. Lo que sí es claro es que pasó de un mundo — el de la televisión — a otro completamente diferente.
Y eso es lo interesante. Porque no es que haya dejado la televisión por obligación. Parece haber sido una elección. Pero el artículo no nos da su voz directa explicando por qué. Solo nos muestra lo que está haciendo ahora.
¿Crees que sigue siendo famosa? ¿O esta reinvención la sacó de la esfera pública?
Sigue usando redes sociales, así que mantiene una presencia. Pero es una presencia muy diferente. Ya no es la cara de un programa. Es una instructora compartiendo su práctica.
Y eso es importante aclarar. El artículo dice que "no abandonó por completo la exposición que le permiten las redes sociales". Así que no desapareció. Solo cambió de qué habla cuando aparece.
Le Pouls
- La pandemia, que paralizó a muchos, fue para Varano el momento exacto en que decidió avanzar hacia una formación en psicología que tenía pendiente.
- Décadas de televisión, actuación y conducción quedaron en segundo plano ante disciplinas centradas en el cuerpo, la mente y el bienestar emocional.
- Sus redes sociales, antes ventana a los escenarios televisivos, se convirtieron en espacio para compartir clases de yoga facial y yoga fusión con una comunidad nueva.
- La transición no fue silenciosa ni privada: fue visible, compartida y sostenida en el tiempo, señal de un cambio de prioridades genuino y no de una crisis pasajera.
- A los 60 años, Varano transita una rutina radicalmente distinta — al aire libre, con hábitos más simples — que plantea una pregunta más amplia sobre qué significa reinventarse en la segunda mitad de la vida.
A los 60 años, Verónica Varano eligió apagar las luces de los estudios de televisión para encender otras más íntimas. Lo que comenzó como una pausa forzada durante la pandemia se convirtió en una reinvención deliberada: formación en psicología, yoga facial, yoga fusión y una vida más cercana al aire libre. Su historia no es la de alguien que se retira, sino la de alguien que redefine qué significa estar presente en el mundo.
Verónica Varano pasó décadas siendo uno de esos rostros que la televisión argentina necesitaba: actriz, conductora, modelo. Pero a los 60 años, eligió un camino diferente. La pandemia fue el quiebre. Mientras el mundo se detenía, ella completó una formación profesional en psicología, transformando el aislamiento en una puerta hacia disciplinas que nunca había explorado con esa profundidad.
Hoy, sus redes sociales no muestran estudios ni escenarios. Muestran movimiento. Varano enseña yoga facial —una práctica que combina ejercicios específicos para el rostro con aceites esenciales dentro de una visión integral del bienestar— y yoga fusión, que integra herramientas del yoga tradicional con elementos del pilates para trabajar cuerpo y mente de manera conjunta. Sus clases, tanto online como abiertas, proponen fortalecer el cuerpo y liberar tensiones acumuladas.
Más que un cambio de actividad, su presente refleja un cambio de prioridades. La televisión, que ocupó el centro de su vida profesional durante décadas, cedió ese lugar a la psicología y a su rol como instructora. Las redes sociales siguen ahí, pero ahora las usa para mostrar intereses muy distintos a los que dominaron su carrera. Una mayor conexión con el aire libre, hábitos más simples y una rutina construida desde adentro hacia afuera. No es un retiro. Es una redefinición de qué significa estar presente.
Verónica Varano pasó seis décadas bajo las luces de los estudios. Fue actriz, conductora, modelo — los rostros que la televisión argentina necesitaba en cada momento. Pero a los 60 años, decidió apagar esas luces y encender otras.
La pandemia marcó un quiebre. Mientras el mundo se detenía, ella avanzó hacia algo que había quedado pendiente: la psicología. Completó una formación profesional durante esos meses de aislamiento, transformando el tiempo forzado en una puerta hacia disciplinas que nunca había explorado con esta intensidad. No fue un retiro silencioso. Fue una reinvención deliberada, visible, compartida.
Hoy, sus redes sociales no muestran los escenarios televisivos que la hicieron famosa. Muestran movimiento. Muestran cuerpos en transformación. Varano se dedica ahora a enseñar yoga facial — una práctica que concentra el trabajo específicamente en el rostro, combinando ejercicios precisos con aceites esenciales, integrando el cuidado estético dentro de una visión más amplia del bienestar. También ofrece clases de yoga fusión, una disciplina que reúne herramientas del yoga tradicional con elementos del pilates, buscando trabajar de manera conjunta el cuerpo y la mente. A través de clases online y abiertas, propone ejercicios y movimientos fluidos destinados a fortalecer el cuerpo y liberar las tensiones acumuladas.
Esta nueva etapa refleja algo más profundo que un cambio de actividad. Es un cambio de prioridades. La televisión, que ocupó el centro de su vida profesional durante décadas, quedó en segundo plano. La psicología y su trabajo como instructora pasaron a ocupar ese lugar central. No abandonó por completo la exposición que le permiten las redes sociales — simplemente eligió usarlas para mostrar intereses muy diferentes de aquellos que dominaron buena parte de su carrera.
Su presente también muestra una mayor conexión con actividades al aire libre y una búsqueda de hábitos más simples. La formación profesional que completó durante la pandemia, las clases que brinda, su interés por el movimiento y la naturaleza delinearon una rutina muy distinta a la que tuvo durante sus años frente a las cámaras. A los 60 años, aquella figura asociada durante décadas a los estudios transita un presente con otras inquietudes, otras disciplinas, otras formas de conectar con las personas. No es un retiro. Es una redefinición de qué significa estar presente.
Citations marquantes
Varano decidió desarrollar otras inquietudes y orientar su actividad hacia disciplinas relacionadas con el bienestar físico y emocional— Minuto Uno