Verónica Fernández: Netflix rechaza más de mil proyectos anuales y apuesta por diversidad con acuerdo Filmin

Un fracaso en Netflix lo ven millones de personas en el mundo
Fernández reflexiona sobre la escala de la plataforma y cómo incluso los proyectos que no funcionan alcanzan audiencias globales masivas.
Mark

Entonces, si Netflix rechaza más de mil proyectos al año, ¿qué hace que esos cuarenta elegidos sean especiales?

Mimi

Fernández no lo dice explícitamente, pero el acuerdo con Filmin sugiere que buscan algo que no tenían: cine de autor, diversidad. Los cuarenta probablemente sean proyectos que encajan en su estrategia de contenido, que tienen potencial de audiencia o que ofrecen algo que sus suscriptores no encuentran en otro lugar.

Luke

Pero eso es especulación. Lo que sabemos es que rechaza el 97% de lo que recibe. No sabemos los criterios exactos, ni cuántos de esos cuarenta son realmente originales puros versus títulos licenciados.

Mark

¿Por qué el acuerdo con Filmin es importante? ¿No es solo Netflix comprando contenido de otra plataforma?

Mimi

Es importante porque reconoce públicamente una debilidad. Netflix admite que le falta cine de autor. Eso es raro en una empresa que normalmente vende su catálogo como completo. El acuerdo dice: "Necesitamos a Filmin para llegar a públicos que nosotros solos no alcanzamos".

Luke

Aunque también es un acuerdo comercial. Filmin obtiene distribución masiva, Netflix obtiene contenido curado sin tener que producirlo. No sabemos cuánto paga Netflix por esos diez títulos mensuales, ni si Filmin mantiene derechos exclusivos en otros territorios.

Mark

Fernández habla de mil millones de euros en inversión hasta 2028. ¿Eso es mucho o poco?

Mimi

Para contexto: Netflix tiene 14,5 millones de usuarios únicos en España. Eso es aproximadamente 250 millones de euros anuales en inversión española. Es significativo, pero también es lo que una plataforma global necesita para mantener relevancia en un mercado importante.

Luke

Pero esos mil millones son una cifra anunciada por Sarandos hace un año. No sabemos si se está cumpliendo, ni cómo se distribuye entre producción original, adquisiciones y licencias. Fernández no proporciona números nuevos.

Mark

¿Qué significa que Netflix rechace trabajar con cineastas que exigen estrenos en salas?

Mimi

Significa que hay una línea. Netflix prefiere control total sobre dónde y cuándo se ve una película. Si un director insiste en cines primero, Netflix dice no. Es una posición de poder.

Luke

Pero Fernández matiza eso en España. Dice que Netflix sí estrena películas en salas, que tiene acuerdos con distribuidoras. La bola negra va a cines en Estados Unidos. Así que la política no es absoluta; depende del proyecto y del mercado.

Mark

¿Qué pasa con las denuncias de abuso en los rodajes de Netflix?

Mimi

Fernández admite que es complejo. Hay líneas telefónicas, coordinadores de intimidad, pero las víctimas temen represalias. Netflix ha avanzado, pero no ha resuelto el problema fundamental: la confianza.

Luke

Y eso es lo más honesto que dice en toda la entrevista. No pretende que el problema esté resuelto. Dice "son pasos hacia adelante", que es diferente a decir "hemos solucionado esto". Pero tampoco proporciona datos sobre cuántas denuncias se han recibido o qué ha pasado después.

  • Netflix rechaza más de mil proyectos al año para aceptar apenas cuarenta, una criba del 97% que revela la presión brutal que soportan los creadores españoles que llaman a su puerta.
  • La alianza con Filmin —diez títulos mensuales de cine de autor— es una admisión implícita: la plataforma más vista de España había dejado un hueco cultural que su propio modelo no sabía llenar.
  • La pregunta sobre los estrenos en cines divide a la industria global, pero Fernández defiende que Netflix opera con modelos flexibles, distinguiendo entre originales puros y títulos licenciados que pasan primero por las salas.
  • La bola negra llega a cines estadounidenses el 16 de octubre con 47 días de exclusividad y una campaña orientada a los Óscar, marcando la apuesta más ambiciosa de la plataforma en el mercado internacional.
  • Con 14,5 millones de usuarios únicos en España —el 35% de la población internauta—, Netflix sabe que la fidelidad es frágil: darse de baja es tan fácil como suscribirse, y esa conciencia guía cada decisión editorial.

Durante siete años, Verónica Fernández ha ejercido como guardiana silenciosa del imaginario audiovisual que España consume cada noche. Ahora, con mil millones de euros comprometidos hasta 2028 y un pacto inédito con Filmin, Netflix no solo amplía su catálogo: reconoce los límites de su propio modelo y busca, en la diversidad, una respuesta a la pregunta que toda plataforma teme — ¿por qué debería alguien quedarse?

Verónica Fernández lleva siete años decidiendo qué ve España en Netflix. Guionista soriana de 54 años y responsable de cine y series desde 2019, su equipo acepta unos cuarenta proyectos anuales de más de mil propuestas recibidas. "Es un horror eso", reconoce entre risas, aunque la cifra refleja fielmente la escala de una plataforma que no deja de recibir propuestas de directores, productoras y estudios españoles.

Esta semana, Netflix anunció un acuerdo con Filmin para incorporar aproximadamente diez títulos mensuales de cine de autor a su catálogo. El pacto responde a una carencia que Fernández identifica sin rodeos: la plataforma ha carecido históricamente de ese tipo de cine, y la colaboración busca ampliar su diversidad. El movimiento se enmarca en una estrategia más amplia: Ted Sarandos anunció el verano pasado una inversión de mil millones de euros entre 2025 y 2028 en producción nacional española.

Sobre los estrenos en cines, Fernández matiza el debate global. Netflix opera con múltiples modelos: financia originales al cien por cien, pero también licencia títulos que pasan primero por las salas. Su gran apuesta, La bola negra, llegará a cines estadounidenses el 16 de octubre, permanecerá 47 días en cartelera y aspira a los Óscar. "Vamos a hacer todo lo posible por que tenga el mejor posicionamiento en Estados Unidos", afirma.

Entre sus sorpresas recientes destaca Animal, una comedia de bajo presupuesto que se convirtió en éxito inesperado, y Un fantasma en la batalla, que trajo a la plataforma a Agustín Díaz Yanes. Próximamente, Mis muertos tristes, del chileno Pablo Larraín sobre un relato de Mariana Enriquez, competirá en el festival de San Sebastián. Fernández rechaza cualquier etiqueta sobre lo que "es o no es Netflix": la diversidad, desde el cine de autor hasta la comedia popular, es precisamente su respuesta a la única amenaza real que enfrenta una plataforma — que sus usuarios decidan irse.

Verónica Fernández lleva siete años decidiendo qué ve España en Netflix. Como responsable de cine y series desde 2019, la guionista soriana de 54 años se ha convertido en una de las ejecutivas más influyentes de la industria audiovisual española. Cada año, su equipo dice que sí a unos cuarenta proyectos. Rechaza más de mil.

"Es un horror eso", reconoce entre risas durante una conversación con EL PAÍS poco antes del inicio de la nueva temporada. La cifra suena brutal, pero refleja la realidad de una plataforma que recibe constantemente propuestas de directores, productoras y estudios españoles. Fernández no entra en detalles sobre los proyectos específicos que circulan con los rumores de otoño —adaptaciones de clásicos literarios, películas con directores consagrados y grandes actrices internacionales, reconstrucciones de episodios históricos—, pero sí habla de la estrategia general que mueve sus decisiones.

Esta semana, Netflix anunció un cambio significativo en su oferta. Ha cerrado un acuerdo con Filmin, la plataforma especializada en cine de autor, para incorporar aproximadamente diez títulos mensuales al catálogo de sus suscriptores. El acuerdo responde a una brecha que Fernández identifica sin rodeos: Netflix ha carecido históricamente de cierto tipo de cine de autor, y la colaboración busca ampliar la diversidad de su oferta. "Hay muy buena relación entre ambas compañías, y eso se demuestra con esta colaboración", explica. El modelo no es nuevo en Netflix. Esta misma semana, la plataforma incorporó cinco formatos de Atresmedia —El hormiguero, El intermedio, Pasapalabra, Equipo de investigación y la serie Sueños de libertad— después de su emisión tradicional en abierto.

La inversión detrás de estas decisiones es considerable. Ted Sarandos, coconsejero delegado de Netflix, anunció el verano pasado que la compañía invertirá mil millones de euros entre 2025 y 2028 en producción nacional española. Fernández no proporciona cifras adicionales, pero subraya que el nivel de producción se mantiene constante. Lo que cambia es la cadencia: a veces los proyectos se concentran en determinadas épocas del año porque los creadores buscan ventanas específicas para rodar, y eso ocurrirá al final de 2026.

Una pregunta recorre la industria: ¿seguirá Netflix estrenando películas en cines? En junio, Dan Lin, responsable mundial de cine de la plataforma, declaró en The New York Times que hay cineastas que exigen estrenos en salas y que Netflix simplemente ha decidido no trabajar con ellos. Fernández matiza la situación en España. Netflix, explica, opera con múltiples modelos flexibles. Financia películas originales al cien por cien, pero también licencia títulos que van a salas antes de llegar a la plataforma. Distingue entre sus originales puros —donde Netflix financia la totalidad del proyecto— y los títulos licenciados, como Torrente presidente o El cautivo. "Nuestro modelo de originales es un modelo de originales muy puro", subraya, y critica implícitamente a otras plataformas que comercializan como originales lo que en realidad son películas parcialmente financiadas que van a cines.

Pero Netflix también es, en el fondo, una plataforma. Sus suscriptores están en el centro de sus decisiones. Estrenó Mi querida señorita en cines gracias a un acuerdo con TriPictures para distribución en España. Y La bola negra, su gran apuesta, llegará a cines estadounidenses el 16 de octubre, permanecerá 47 días en salas antes de pasar a la plataforma, con aspiraciones claras a los Óscar. "Vamos a hacer todo lo posible por que tenga el mejor posicionamiento en Estados Unidos y para que llegue de manera potente a los Oscar", dice Fernández.

Según datos de junio de la auditora GfK DAM, Netflix fue el servicio de streaming con más usuarios únicos en España: 14,5 millones, equivalentes al 35% de la población internauta, con un 54,6% de suscriptoras. Fernández no confirma estas cifras, pero reconoce que siempre tienen a esos usuarios en la cabeza. Netflix no tiene otro negocio, a diferencia de Amazon. Solo se dedica al contenido. "Es muy fácil darse de baja en un servicio que no te dé nada de lo que tú quieres", reflexiona. Por eso el acuerdo con Filmin, por eso la diversidad que va desde Mi querida señorita hasta Gracias, equipo. "Un fracaso en Netflix lo ven millones de personas en el mundo. Y eso es precioso", bromea.

Entre sus sorpresas recientes, Fernández destaca la serie Animal, una apuesta de comedia que ha sido un éxito inesperado considerando su bajo presupuesto de producción. En cine, menciona con orgullo Un fantasma en la batalla, que trajo a la plataforma a Agustín Díaz Yanes, un clásico del cine español. Muchos pensaban que no era una película típica de Netflix, pero Fernández rechaza esa categorización. "No sé lo que quiere decir ser Netflix o no", dice. Algunos de sus próximos proyectos sorprenderán al público. Mis muertos tristes, del chileno Pablo Larraín basada en un relato de la argentina Mariana Enriquez, competirá en versión película en el próximo festival de San Sebastián. Netflix ha colaborado bien históricamente con ese certamen.

Como el resto de las plataformas, Netflix tiene líneas telefónicas disponibles en sus rodajes para denunciar abusos o agresiones. Pero las víctimas aún temen las consecuencias. ¿Quién está al otro lado? ¿Quién toma decisiones después de una denuncia? Fernández reconoce que es un tema complejo. Netflix ha puesto todos los medios posibles y en España fue pionera en asegurar sus rodajes e instruir a coordinadores de intimidad, algo que antes no ocurría. "¿Esa es la solución? Son pasos hacia adelante", dice con cautela.

Cada año desde este equipo decimos que sí a unos cuarenta proyectos por más de mil que rechazamos. Es un horror eso
— Verónica Fernández, jefa de cine y series de Netflix
Lo más importante de entender de lo que está haciendo Netflix con el cine es que tenemos muchos modelos flexibles. Estamos estrenando películas en salas porque cada producción es distinta
— Verónica Fernández
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