Cada cierto tiempo, el cielo nos recuerda que somos parte de un sistema en movimiento constante. Venus, el segundo planeta del Sistema Solar, aparece estas semanas como el punto más brillante del horizonte occidental al caer la tarde, un fenómeno que la Sociedad de Astronomía del Caribe atribuye a la combinación de su cercanía relativa a la Tierra y sus densas nubes, que reflejan la luz solar con una eficiencia extraordinaria. Es una invitación silenciosa a levantar la vista y reconocer, aunque sea por un instante, la geometría viva del cosmos que nos rodea.