En agosto, el mercado argentino de autos usados registró 155.246 transferencias, un retroceso del 7,33% respecto al año anterior, interrumpiendo una recuperación que parecía afianzarse. La cautela del comprador, el crédito poco accesible y los desacuerdos en la tasación de vehículos entregados como parte de pago revelan que los obstáculos del sector son estructurales, no coyunturales. Mientras el mercado de autos nuevos avanza, el de segunda mano permanece atrapado en una estabilidad frágil que, según los propios actores del sector, difícilmente se romperá antes de fin de año.