En un mundo donde el crimen organizado no reconoce fronteras, Venezuela y Brasil han elegido la cooperación como respuesta. Cuarenta y tres agentes venezolanos reciben esta semana formación especializada de la Policía Federal brasileña en técnicas de detección de drogas en aeropuertos, consolidando un vínculo bilateral que apuesta por el conocimiento compartido frente a una amenaza que fluye con creciente sofisticación por los cielos de América del Sur.