En el umbral de su partida, el embajador egipcio Kareem Amim recibió de Venezuela su distinción diplomática más alta: la Orden Francisco de Miranda en grado Generalísimo, Primera Clase. Cuatro años de gestión en Caracas, coronados por la solidaridad de Egipto durante el doble terremoto del 24 de junio, convirtieron este gesto protocolar en algo más profundo: el reconocimiento de que los vínculos entre naciones se forjan con mayor fuerza en los momentos de adversidad compartida.