Venezuela inicia negociaciones para transición política bajo supervisión directa de Estados Unidos

Presos políticos, incluida la jueza María Lourdes Afiuni tras 16 años de detención, comienzan a ser liberados como parte de las negociaciones.
Washington tiene las cartas y sostiene la mesa
La presencia directa de Estados Unidos marca un cambio fundamental en cómo se desarrollan estas negociaciones entre chavismo y oposición.
Mark

¿Por qué María Corina Machado no está en la mesa si es la líder de oposición más fuerte?

Mimi

Porque Estados Unidos decidió que no estuviera. Eso es lo que hace diferente este proceso: no es una negociación entre venezolanos. Washington tiene las cartas y sostiene la mesa.

Mark

¿Eso significa que la oposición aceptó ser excluida su propia líder?

Mimi

No exactamente. Machado intentó en mayo forzar su inclusión con un pacto en Panamá que casi toda la oposición firmó. Pero Washington se impuso. Ahora ella dice que no será un obstáculo si el proceso funciona.

Mark

¿Y funciona mejor sin ella?

Mimi

Esa es la pregunta que nadie quiere responder en voz alta. Algunos dicen que es una falla de origen. Otros dicen que es el único camino viable. Lo que es claro es que si esto fracasa, nadie podrá culpar a Machado de sabotaje.

Mark

¿Qué pasa si el régimen simplemente no cumple los acuerdos como en las 17 veces anteriores?

Mimi

Esta vez hay una diferencia: Maduro está en una corte de Nueva York. El régimen sabe que si no cumple, Estados Unidos puede hacer cosas peores. Es una amenaza que funciona.

Mark

¿Entonces esto es más sobre el miedo que sobre la voluntad de cambio?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Pero después de 27 años, la gente está cansada. Si hay elecciones libres, la oposición gana. Todos lo saben. Incluso el régimen.

Mark

¿Y si gana la oposición pero Estados Unidos sigue controlando todo?

Mimi

Eso es lo que nadie dice en voz alta, pero es lo que todos están pensando.

  • Dinorah Figuera regresó a Venezuela esta semana tras más de siete años de exilio para encabezar negociaciones opositoras
  • Funcionarios estadounidenses están presentes diariamente supervisando las conversaciones en Caracas
  • María Corina Machado, principal líder de oposición, fue excluida del proceso por decisión de Estados Unidos
  • La jueza María Lourdes Afiuni fue liberada después de 16 años de detención como parte de las negociaciones
  • El cronograma prevé habilitación de partidos en octubre, nuevo Tribunal Supremo en noviembre y Consejo Electoral en diciembre

Las delegaciones se reúnen en sesión permanente con funcionarios estadounidenses presentes, marcando un cambio respecto a 17 intentos de diálogo fallidos en dos décadas. El plan de Marco Rubio contempla habilitar partidos, conformar nuevo Tribunal Supremo en noviembre y Consejo Electoral en diciembre, con liberaciones de presos políticos en marcha.

Chavismo y oposición iniciaron negociaciones esta semana en Caracas bajo control directo de Estados Unidos, buscando abrir camino hacia elecciones que concreten la transición política. El proceso excluye a María Corina Machado y fija plazos para rehabilitar instituciones clave.

Dinorah Figuera regresó a Venezuela esta semana después de más de siete años fuera del país, pero no para dar entrevistas. Llegó para encabezar las conversaciones que la oposición espera que abran el camino hacia nuevas elecciones y, finalmente, hacia la transición política que el país ha perseguido durante años. El mismo día en que se sentaría frente a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, Figuera fue vista desayunando con un influenciador venezolano que publicó en redes sociales: acababan de comer con los diputados enviados por Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense, quienes están encabezando esta transición.

Lo que distingue estas negociaciones de los diecisiete intentos de diálogo fallidos en más de dos décadas es la presencia constante y directa de Estados Unidos. Los funcionarios estadounidenses comparten el ascensor del hotel Marriott de Caracas con la delegación de la Asamblea Nacional de 2015 —el cuerpo legislativo que la oposición ganó pero que el régimen posteriormente recuperó— mientras ambas delegaciones se sientan a la mesa. Cada lado rinde cuentas diariamente a Washington. Esta supervisión cercana y permanente es donde la oposición ha depositado todas sus esperanzas de lograr una transición real. El cambio comenzó en enero cuando Estados Unidos capturó al expresidente Nicolás Maduro y a su esposa, ahora encarcelados en Nueva York, y colocó a Delcy Rodríguez en su lugar. La Administración de Trump diseñó este proceso en Washington a principios de año y comenzó a hacerlo visible en abril.

Figuera ya ha establecido un cronograma ambicioso. En octubre, según el plan, se habilitarán los partidos judicializados y avanzarán los derechos políticos. En noviembre se conformará el nuevo Tribunal Supremo de Justicia. En diciembre existirá un nuevo Consejo Nacional Electoral. Medidas concretas ya están ocurriendo. El viernes pasado, la jueza María Lourdes Afiuni, una de las presas políticas más prominentes que había denunciado su grave estado de salud, recibió libertad plena después de dieciséis años en un proceso marcado por irregularidades y abusos. La liberación de todos los presos políticos no figura explícitamente en la agenda oficial, pero está siendo discutida.

Las delegaciones se instalaron en el Centro de Convenciones de La Carlota, dentro de una base militar, el jueves pasado, y luego se trasladaron al hotel Meliá. Permanecerán en sesión permanente hasta el próximo miércoles, cuando los diputados opositores saldrán del país hasta el siguiente encuentro. Pero el proceso carga con una exclusión que ha generado tensiones internas: María Corina Machado, la principal líder de la oposición, no está en la mesa. Esa decisión fue tomada por Estados Unidos, una maniobra que algunos ven como una recompensa al régimen venezolano. En mayo, después de que Figuera tuviera su primer encuentro en el Departamento de Estado, Machado intentó adelantarse a los eventos movilizando a los principales partidos que la apoyan para firmar en Panamá un pacto que la designaba a ella para encabezar las negociaciones. Washington se impuso, y ese acuerdo fue tácitamente abandonado.

Jesús Armas, dirigente de Vente Venezuela, el partido de Machado, expresa el dilema: todos quieren que se liberen los presos políticos, que haya un Tribunal Supremo equilibrado y un Consejo Electoral justo, pero los representantes sentados en la mesa son de partidos políticos, no la gente. Para Armas, la exclusión de Machado tiene más que ver con una exigencia del PSUV, el partido chavista, que con un distanciamiento de Washington. Paola Bautista de Alemán, vicepresidenta de Formación de Primero Justicia e investigadora sobre transiciones en la Universidad de Notre Dame, señala que Washington ha buscado una transición basada en lo institucional más que en lo político, y por eso rescató a la Asamblea Nacional de 2015. Figuera preside desde 2023 la comisión delegada que sostiene ese cuerpo legislativo y ha sido la interlocutora directa con el Departamento de Estado en la gestión de los activos y cuentas de Venezuela en el exterior.

Machado ha terminado por aceptar los hechos. Sostiene que no fue consultada, pero dice que ella y sus seguidores no serán un obstáculo para la mesa si logra los resultados sobre los que parece haber un consenso obligado: la hoja de ruta diseñada por Rubio que contempla estabilización, recuperación, transición y reconciliación política. Delsa Solórzano, del partido Encuentro Ciudadano, uno de los más cercanos a Machado, escribió en redes sociales: los venezolanos no serán jueces de las palabras, serán testigos de los resultados. Antonio Ecarri, jefe del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Estados Unidos, advierte que todos los acuerdos de la mesa de negociación terminarán pasando por la actual Asamblea para validarse. Aunque ya se habla de un cronograma que incluirá elecciones regionales y parlamentarias además de las presidenciales, la maquinaria que se encendió esta semana tiene sus controles en Washington, y por primera vez en 27 años, dice Ecarri, se dan pasos agigantados hacia una reinstitucionalización y hacia elecciones libres.

Estamos apostando al éxito de esto porque es el de todos. Todos queremos que se liberen los presos políticos, que tengamos un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral equilibrado
— Jesús Armas, dirigente de Vente Venezuela
Por primera vez en 27 años damos pasos agigantados hacia una reinstitucionalización y hacia unas elecciones libres
— Antonio Ecarri, jefe del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Estados Unidos
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