Vassalli retoma producción tras 8 meses de parálisis mientras se concreta su venta por US$1

Aproximadamente 240 trabajadores recuperarán actividad laboral tras ocho meses de parálisis con jornadas reducidas y deuda salarial acumulada pendiente de cancelación.
Los brazos cruzados se descruzan y comienza lentamente la actividad
La nueva conducción resume así el reinicio de la producción tras ocho meses de parálisis en la fábrica.

En Firmat, Santa Fe, la fábrica de cosechadoras Vassalli rompe ocho meses de silencio industrial este viernes, cuando sus 240 trabajadores regresan a las líneas de producción en jornadas reducidas. El reinicio ocurre en medio de una transferencia de propiedad por un dólar simbólico, con nuevos inversores que asumen también los pasivos acumulados. Es la historia de una institución productiva que intenta reconstruirse desde adentro, mientras el campo argentino espera sus máquinas.

  • Ocho meses de parálisis casi total dejaron a 240 trabajadores en una fábrica sin producción real, cobrando salarios atrasados mientras los dueños negociaban en las sombras.
  • La venta de la empresa por un dólar —con todos sus pasivos incluidos— revela la profundidad de la crisis que llevó a una de las marcas más emblemáticas del agro argentino al borde del colapso.
  • El 90% del personal aprobó en asamblea volver a trabajar cuatro horas diarias, una señal de que los trabajadores están dispuestos a apostar por la recuperación aunque sea en condiciones mínimas.
  • La primera tarea concreta es terminar una cosechadora que quedó a medias: ese ingreso será el primer oxígeno real para comenzar a saldar la deuda salarial acumulada.
  • El plan prevé una recuperación escalonada que debería culminar en jornada completa para noviembre o diciembre, justo cuando arranque la campaña agrícola 2026/27 y se cierre formalmente el cambio de dueños.

Después de ocho meses en silencio, la fábrica de Vassalli vuelve a sonar este viernes. Los aproximadamente 240 trabajadores de la histórica planta de cosechadoras en Firmat, Santa Fe, regresan a las líneas de producción con jornadas de cuatro horas diarias, una decisión que casi el 90% del personal aprobó en asamblea. Es un reinicio modesto, pero es un reinicio.

Durante la parálisis, los empleados seguían presentándose, pero la actividad industrial había prácticamente desaparecido. La empresa apenas vendía repuestos de manera esporádica mientras los accionistas negociaban el traspaso. Ahora, con una nueva conducción tomando forma, la máquina comienza a moverse de nuevo.

El primer objetivo es concreto: terminar y entregar una cosechadora que quedó pendiente. Esa máquina representa el primer ingreso genuino en meses, y el dinero de esa venta irá directamente a cancelar parte de la deuda salarial acumulada. Un grupo de inversores encabezado por Roberto Santiago Chinelli está comprando la compañía por un valor simbólico de un dólar, asumiendo además todos los pasivos. El cierre formal de la transacción se estima entre el 24 y el 31 de julio.

La propuesta aprobada por los trabajadores prevé una recuperación por etapas: de las jornadas de cuatro horas, se avanzará hacia la incorporación gradual del plantel completo. El objetivo es que hacia noviembre o diciembre todos trabajen a tiempo completo, coincidiendo con el inicio de la campaña agrícola 2026/27. Es un plan que requiere que todo funcione en sincronía: clientes que compren, producción que fluya e ingresos que lleguen a tiempo. Hay mucho en juego en esos cuatro meses.

Después de ocho meses en silencio, la fábrica de Vassalli vuelve a sonar este viernes. Los aproximadamente 240 trabajadores de la histórica planta de cosechadoras ubicada en Firmat, Santa Fe, regresarán a las líneas de producción con jornadas de cuatro horas diarias, una decisión que casi el 90% del personal aprobó en asamblea. Es un reinicio modesto, pero es un reinicio.

Durante los meses de parálisis, los empleados seguían presentándose en la fábrica, pero la actividad industrial prácticamente había desaparecido. La empresa apenas vendía repuestos de manera esporádica mientras los accionistas negociaban el traspaso de la compañía. Ahora, con una nueva conducción tomando forma, la máquina comienza a moverse de nuevo.

El primer objetivo es concreto: terminar y entregar una cosechadora que quedó pendiente durante la gestión anterior. No es un gesto simbólico. Esa máquina representa el primer ingreso genuino que la empresa generará en meses, y la nueva dirección ya está contactando clientes para regularizar operaciones que habían quedado inconclusas. El dinero de esa venta irá directamente a cancelar parte de la deuda salarial acumulada que los trabajadores llevan esperando.

La reactivación ocurre incluso antes de que se concrete formalmente el cambio de dueños. Un grupo de inversores encabezado por Roberto Santiago Chinelli está comprando la compañía por un valor simbólico de un dólar estadounidense, asumiendo además todos los pasivos de la empresa. Chinelli ya está al frente de la transición, y según una comunicación enviada al personal, el proceso de negociación accionaria se encuentra en su etapa final, con conclusión estimada entre el 24 y el 31 de julio. Una vez cerrada la compraventa, se realizará la asamblea en la que se aceptarán las renuncias de las actuales autoridades, encabezadas por la familia Marsó, y asumirán los nuevos accionistas.

La nueva conducción observa un escenario comercial más favorable para lo que resta del año y para la campaña agrícola 2026/27. Por eso no solo busca entregar esa primera máquina pendiente, sino comenzar desde ahora a recuperar capacidad operativa. La propuesta aprobada por los trabajadores prevé una recuperación por etapas. Después de las jornadas de cuatro horas, la intención es que una parte del personal pase a desempeñarse a jornada completa, mientras el resto se incorpora de manera gradual en los meses siguientes.

El objetivo es que hacia noviembre o diciembre la totalidad del plantel vuelva a trabajar a tiempo completo, coincidiendo con el cierre de la compraventa y el comienzo de la nueva campaña agrícola. Es un plan que requiere que todo funcione en sincronía: que los clientes compren, que la producción fluya, que los ingresos lleguen a tiempo para pagar los salarios atrasados, que la transacción se cierre según lo previsto. Hay mucho en juego en esos cuatro meses.

Es una picardía seguir perdiendo el tiempo. Los brazos cruzados se descruzan y comienza lentamente la actividad
— Fuentes cercanas al proceso de transición
El proceso de negociación por el traspaso accionario se encuentra en su etapa final y se estima que concluirá entre el 24 y el 31 de julio
— Comunicación de la empresa al personal
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué una empresa vende por un dólar? ¿Qué está pasando realmente aquí?

Model

Vassalli acumula deuda salarial, pasivos, y la operación se paralizó. Para alguien que quiera entrar, el precio nominal es lo de menos; lo que cuesta es asumir todo lo que la empresa debe.

Inventor

Pero entonces, ¿por qué Chinelli entra? ¿Qué ve que otros no ven?

Model

Ve una fábrica con historia, con clientes, con tres plantas, y ve que el mercado agrícola está mejorando. Si logra reactivar la producción y generar ingresos, esos pasivos se pueden empezar a pagar.

Inventor

¿Y los trabajadores? Llevan ocho meses sin producir realmente.

Model

Exacto. Tienen deuda salarial acumulada. Por eso el primer paso es terminar esa cosechadora pendiente: es la única forma de generar dinero para empezar a cancelar lo que se debe.

Inventor

¿Qué pasa si la compraventa se retrasa después del 31 de julio?

Model

Entonces el plan se desmorona. La recuperación gradual depende de que todo cierre a tiempo, de que los clientes compren, de que los ingresos fluyan. Es un equilibrio frágil.

Inventor

¿Cuál es el verdadero riesgo aquí?

Model

Que cuatro horas diarias no sean suficientes para generar los ingresos que se necesitan, o que la transacción se complique. Si eso ocurre, volvemos a parálisis.

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