Vannacci, el exgeneral prorruso que desafía a Meloni y crece en las encuestas italianas

Un militar que supo leer el cansancio social y ofrecer un canal del voto de protesta
Cómo Vannacci se posicionó como outsider capaz de canalizar el descontento acumulado en la derecha italiana.
Mark

¿Cómo es posible que alguien que fundó su partido hace apenas siete meses sea ya la cuarta fuerza política de Italia?

Mimi

Vannacci supo leer un cansancio social acumulado durante años. Se presenta como un militar outsider, alguien que está fuera de la casta política, y eso resuena con votantes que se sienten desconectados de las élites.

Luke

Pero hay que ser cuidadoso aquí. El 7,5 % es real, sí, pero ¿cuánto de ese crecimiento viene de gente que realmente lo apoya versus gente que vota contra Meloni o contra la Liga? Las encuestas no siempre capturan eso.

Mark

¿Y por qué Meloni no simplemente lo incorpora a su coalición?

Mimi

Porque Vannacci es polarizador. Meloni ha pasado años construyendo una imagen de respetabilidad institucional y moderación atlantista frente a sus pares europeos. Incorporar a alguien con sus antecedentes y su retórica prorrusa erosionaría eso.

Luke

Aunque también hay que notar que Meloni no ha descartado públicamente una alianza. Ella tampoco revela sus cartas. Ambos juegan a la ambigüedad.

Mark

¿Qué tan real es la amenaza de que Vannacci pueda cambiar la política exterior italiana?

Mimi

El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores lo ve como un "caballo de Troya para la influencia rusa". Pero Amicci, el especialista, sugiere que cuando políticos como Salvini llegan al gobierno, sus posiciones tienden a moderarse.

Luke

Ese es el punto clave: hay una diferencia entre lo que alguien dice en oposición y lo que hace en el gobierno. El precedente de Salvini es instructivo, pero no es garantía. Y el ECFR advierte específicamente que Vannacci sí podría "destruir el consenso de seguridad colectiva de la UE". Eso no es especulación, es una evaluación de riesgo de una institución respetada.

Mark

¿Entonces la reforma electoral de Meloni es una trampa para Vannacci o para ella misma?

Mimi

Es ambas cosas. Una segunda vuelta podría impedir que Vannacci gobierne solo, pero también podría convertirlo en el actor decisivo. Sus votos serían imprescindibles.

Luke

Y eso es lo que Meloni está tratando de evitar. Pero la paradoja es que cuanto más crece Vannacci, más necesario se vuelve negociar con él. No hay salida fácil aquí.

  • Futuro Nazionale, con apenas siete meses de vida, ya es la cuarta fuerza política de Italia y ha dejado a la Liga de Salvini y a Forza Italia sin oxígeno electoral.
  • Vannacci promueve abiertamente el acercamiento a Rusia y el fin del apoyo a Ucrania, una postura que colisiona de frente con el atlantismo que Meloni ha hecho bandera de su gobierno.
  • Mensajes elogiosos a Hitler y Mussolini en grupos internos del partido, junto a una investigación de la Fiscalía Militar por posible apología del fascismo, ensombrecen el ascenso del exgeneral.
  • Meloni diseña una reforma electoral con segunda vuelta que podría neutralizar a Vannacci como alternativa autónoma, pero también podría convertirlo en árbitro imprescindible de cualquier coalición.
  • El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores advierte que Vannacci puede actuar como caballo de Troya para la influencia rusa en Italia, elevando la tensión más allá de las fronteras nacionales.

En apenas siete meses, el exgeneral Roberto Vannacci ha transformado el paisaje político italiano al convertir su partido Futuro Nazionale en la cuarta fuerza del país, con un 7,5% de intención de voto que supera ya a la Liga de Salvini y a Forza Italia. Su agenda prorrusa y antiatlantista choca directamente con la línea proeuropea que Giorgia Meloni ha cultivado con esmero desde el poder, abriendo una fractura en el espacio de la derecha que podría redefinir las alianzas de cara a 2027. La historia italiana vuelve a recordarnos que los márgenes del sistema político rara vez permanecen quietos: siempre encuentran la manera de irrumpir en su centro.

Roberto Vannacci llegó a la política italiana hace siete meses y ya ocupa el cuarto lugar en las encuestas con el 7,5% de intención de voto para su partido, Futuro Nazionale, superando a la Liga de Salvini y eclipsando a Forza Italia. El exgeneral paracaidista, que sirvió como agregado militar en Moscú en 2021, abandonó la Liga en febrero alegando falta de coherencia interna y se llevó consigo a varios diputados de peso. Su crecimiento ha sido tan veloz que hoy es el único rival capaz de disputarle la iniciativa política a Giorgia Meloni dentro del espacio de la derecha.

Vannacci se presenta como un outsider militar que canaliza el hartazgo social. Sus estatutos invocan la identidad nacional italiana enraizada en el derecho romano y el heroísmo caballeresco, mientras ataca las ideologías de género, el wokismo y la inmigración irregular. Sin embargo, su trayectoria arrastra sombras: en agosto, conversaciones internas de militantes del partido revelaron mensajes con referencias elogiosas a Hitler y Mussolini, comentarios antisemitas y llamadas a quebrar el orden constitucional. La Fiscalía Militar de Roma abrió indagaciones preliminares por posible violación de la ley Scelba, que castiga la apología del fascismo con hasta doce años de prisión.

El punto de mayor fricción con Meloni es la política exterior. Vannacci se opone al envío de armas a Ucrania y defiende la reapertura de canales con Rusia para recuperar el acceso a energía barata, una postura que el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores ha calificado de caballo de Troya para la influencia rusa en Italia. Su paso por Moscú como agregado militar, del que fue destituido y sancionado, y un libro que le reportó 800.000 euros atacando el feminismo y la diversidad mientras elogiaba a Rusia, ayudan a explicar esa afinidad.

Meloni, que esta semana batió el récord de longevidad de cualquier presidente del Consejo de Ministros italiano desde la posguerra, afronta ahora el dilema de cómo contener a Vannacci sin reforzarlo. La reforma electoral que diseña, con un sistema proporcional y posible segunda vuelta, podría impedir que el exgeneral se consolide como alternativa autónoma, pero también podría otorgarle una capacidad de negociación sin precedentes si sus votos resultan imprescindibles para formar gobierno en 2027.

Roberto Vannacci llegó a la política italiana hace apenas siete meses, y ya ha logrado lo que parecía imposible: convertirse en el único rival capaz de disputarle la iniciativa política a Giorgia Meloni dentro del espacio de la derecha. Su partido, Futuro Nazionale, ocupa el cuarto lugar en las preferencias electorales del país con un 7,5 % de intención de voto según la encuestadora BiDiMedia, superado únicamente por Hermanos de Italia de Meloni, el Partido Democrático de Elly Schlein y el Movimiento Cinco Estrellas de Giuseppe Conte.

El exgeneral, que fue paracaidista en misiones por Irak y Afganistán antes de servir como agregado militar en Moscú a principios de 2021, abandonó la Liga de Matteo Salvini en febrero pasado alegando "problemas de coherencia y viabilidad política". Su salida no fue solitaria: se llevó consigo a varios diputados de peso, entre ellos Domenico Furgiuele y Gianangelo Bof, además de otros cuadros que ya habían abandonado la Liga previamente. El crecimiento de Vannacci ha enterrado a la formación de Salvini en los sondeos y también ha eclipsado a Forza Italia, el partido fundado por Silvio Berlusconi y liderado actualmente por el ministro de Asuntos Exteriores Antonio Tajani, que sufre una hemorragia de votantes ante el avance de opciones más a la derecha.

Vannacci se presenta como un outsider militar que canaliza el descontento social acumulado. Sus estatutos hablan de promover "la identidad nacional italiana, arraigada en el derecho romano, en el pensamiento griego, en el heroísmo romano y caballeresco". Ataca las "ideologías de género y woke" y la inmigración irregular masiva bajo el eslogan de que "la ciudadanía no se regala". Según el investigador Daniel Amicci Mussati, el exgeneral "tuvo el olfato necesario para olfatear el hartazgo social en ciertas temáticas sensibles" y supo vender su condición militar como garantía de autenticidad frente a lo que sus votantes perciben como una casta desconectada de la realidad. Sin embargo, su trayectoria plantea interrogantes serios. En agosto, conversaciones internas de un grupo de WhatsApp vinculado a Futuro Nazionale revelaron mensajes de militantes con referencias elogiosas a Hitler y Mussolini, comentarios antisemitas y racistas, y llamadas a quebrar el orden constitucional. Vannacci se desmarcó de esos mensajes, pero la Fiscalía Militar de Roma abrió indagaciones preliminares por una denuncia del Sindicato de Militares contra él y dos miembros del partido por violar la ley Scelba, que prevé hasta doce años de cárcel para quienes promueven la reconstitución del Partido Fascista.

Donde la agenda de Vannacci choca frontalmente con Meloni es en política exterior. El exgeneral se opone al envío de armas y fondos a Ucrania y exhibe una retórica claramente prorrusa sobre la invasión que comenzó en febrero de 2022. Su partido sostiene que su postura consiste en apoyar "la paz en Ucrania" en lugar de alargar una "guerra inútil", y enfatiza la importancia de reabrir canales con Rusia para recuperar acceso a energía barata, un argumento que repiten otros líderes europeos como el belga Bart De Wever o el búlgaro Rumen Radev. Pero Vannacci ha ido más lejos. Durante el verano, cuando los precios de la gasolina alcanzaron su nivel más alto en tres años, publicó un vídeo en la playa sin camiseta luciendo un colgante con una doble hacha asociada al neofascista Ordine Nuovo, atribuyendo a los ataques aéreos ucranianos contra refinerías rusas la responsabilidad de que los precios del combustible "volaran hacia las estrellas". Su paso como agregado militar en Moscú ayuda a explicar esta afinidad: fue destituido de ese cargo y sancionado con once meses de suspensión antes de abandonar definitivamente las Fuerzas Armadas, en parte por un libro por el que ingresó 800.000 euros en el que atacaba el feminismo, la homosexualidad y la diversidad étnica mientras elogiaba a Rusia.

El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores ha tildado a Vannacci de "caballo de Troya para la influencia rusa dentro de Italia", y el dirigente centrista Carlo Calenda lo ha llamado directamente "traidor". El temor en Bruselas es que Meloni se vea obligada a cambiar su postura proeuropea y atlantista para articular una coalición con Vannacci tras las elecciones de 2027. Sin embargo, Amicci advierte que es difícil que Vannacci se involucre con los puntos centrales de la política exterior de Meloni, que ha consolidado ese flanco con cuidado casi fanático. El precedente de Salvini sugiere que el euroescepticismo combativo tiende a moderarse cuando llega el turno de gestionar responsabilidades reales de gobierno.

Meloni, que esta semana batió el récord de longevidad de cualquier otro presidente del Consejo de Ministros italiano desde la posguerra, se enfrenta ahora a un nuevo quebradero de cabeza: el ascenso de Vannacci y el temor a que fragmente el voto de la derecha. La primera ministra lleva meses diseñando una reforma electoral que contempla un sistema proporcional con un premio de mayoría para la lista o coalición que alcance al menos el 42 % de los votos. En paralelo, ha cobrado fuerza la posibilidad de introducir una segunda vuelta electoral en caso de que ninguna fuerza o coalición alcance ese umbral. El mecanismo podría favorecer a Meloni si los votantes de Vannacci se declinan por la coalición de centroderecha, pero entraña el riesgo de convertir al exgeneral en un actor decisivo. La paradoja explica las dudas de Meloni: una segunda vuelta puede impedir que Vannacci se convierta en una alternativa autónoma dentro de la derecha, pero sus votos podrían resultar imprescindibles y eso le regalaría una capacidad de negociación sin precedentes.

Futuro Nazionale camina con sus propias piernas, corre solo, hace su propia política teniendo como principal interlocutor al centroderecha
— Roberto Vannacci, durante el acto de fundación del partido en febrero
Es un traidor, está con quienes hoy atacan a Occidente
— Carlo Calenda, dirigente centrista
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