En la Italia de 2026, el exgeneral Roberto Vannacci ha emergido como una fuerza que sacude los cimientos de la derecha gobernante, desafiando a Giorgia Meloni desde posiciones más radicales y cuestionando compromisos tan fundamentales como la pertenencia del país a la OTAN. Su ascenso en los sondeos, acompañado de una investigación militar por posible reconstitución de partido fascista, recuerda que las democracias construidas sobre las ruinas del totalitarismo nunca terminan de resolver la pregunta sobre dónde trazar sus propios límites. Lo que parece una disputa por votos es, en el fondo, un