En un podcast de larga duración, el vicepresidente JD Vance exploró un escenario que no ocurrió pero que revela mucho sobre el que sí existe: qué habría sucedido si la bala que rozó la oreja de Donald Trump en Butler, Pensilvania, en julio de 2024, hubiera sido letal. Su respuesta no fue un ejercicio de retórica política, sino una confesión sobre la fragilidad de la confianza institucional en Estados Unidos, donde la polarización ha convertido la sospecha en reflejo automático y la legitimidad democrática en algo que puede desvanecerse con un solo disparo.