Bajo un sol implacable en Córdoba, Wout van Aert levantó los brazos por segunda vez en esta edición de La Vuelta a España, inscribiendo su nombre en la historia de una etapa que fue tanto una prueba atlética como un recordatorio de los tiempos que corren. El calor extremo obligó a los organizadores a acortar el recorrido, convirtiendo la jornada en un espejo de los desafíos climáticos que el deporte profesional ya no puede ignorar. Mientras tanto, Enric Mas preservó su liderato, navegando con serenidad las turbulencias que el clima y la competencia le impusieron.