En los campos de la Expo Prado 2026, Uruguay exhibió ante una delegación ganadera colombiana una tensión que define a toda industria madura: la de crecer sin dejar de ser lo que uno es. El país rioplatense ha construido décadas de reputación sobre la promesa de carne a cielo abierto, y hoy ensaya una hibridación cuidadosa —pastoreo en los orígenes, corrales al final— para responder a una demanda global que no espera. La pregunta que Uruguay formula con sus cifras de 2025 es, en el fondo, la misma que Colombia deberá responder con las suyas.
Uruguay busca aumentar producción de carne sin abandonar su sello natural
Mantener el pastoreo, acelerar la terminación en corrales
¿Por qué Uruguay necesita aumentar su producción si ya tiene una marca tan fuerte en los mercados internacionales?
Porque la demanda sigue creciendo y los márgenes se ajustan. Una marca fuerte no es suficiente si no puedes satisfacer volumen. Uruguay quiere crecer sin perder lo que la hace valiosa.
Pero aquí hay una pregunta sin respuesta: ¿los compradores internacionales van a seguir pagando premium por carne "Uruguay Natural" si 20 por ciento de ella viene de corrales? ¿O es que el protocolo de certificación permite eso?
El Instituto Nacional de Carnes dice que no son modelos opuestos, que pueden complementarse. Pero tienes razón: no sabemos si el mercado lo ve igual.
¿Y qué significa esto para Colombia?
Que hay un modelo híbrido que funciona en términos de números. Uruguay creció 22,5 por ciento en faenamiento de corral en un año. Eso es real.
Pero esos números no dicen nada sobre precio, sobre si mantuvieron el premium, o si simplemente vendieron más volumen a menor precio. Eso es lo que Colombia necesita saber antes de copiar nada.
Entonces, ¿la misión fue útil o fue solo observar a alguien más experimentando?
Fue útil porque mostró que la hibridación es posible. Pero tienes que ser honesto: Uruguay está en el medio de un experimento. Nadie sabe todavía si funciona a largo plazo.
O Pulso
- La demanda internacional de carne crece más rápido que la capacidad de los sistemas extensivos para responder, y Uruguay siente esa presión sobre su modelo de pastoreo natural.
- En un solo año, el faenamiento en corrales de engorde saltó 22,5%, señal de que la hibridación productiva ya no es experimento sino política de hecho.
- El riesgo central es claro: si el feedlot avanza sin control, el sello 'Uruguay Natural' —certificado desde 2005 y reconocido en mercados premium— podría perder credibilidad ante compradores internacionales.
- La respuesta uruguaya es quirúrgica: reservar los corrales solo para la etapa final de terminación, preservando el pastoreo en las fases formativas del animal y manteniendo así la certificación intacta.
- La delegación colombiana regresó con una lección de fondo: no se trata de copiar un modelo, sino de entender qué prácticas pueden injertarse en condiciones agroecológicas propias sin sacrificar la identidad diferenciadora.
En los campos de la Expo Prado 2026, Uruguay exhibió ante una delegación ganadera colombiana una tensión que define a toda industria madura: la de crecer sin dejar de ser lo que uno es. El país rioplatense ha construido décadas de reputación sobre la promesa de carne a cielo abierto, y hoy ensaya una hibridación cuidadosa —pastoreo en los orígenes, corrales al final— para responder a una demanda global que no espera. La pregunta que Uruguay formula con sus cifras de 2025 es, en el fondo, la misma que Colombia deberá responder con las suyas.
En la Expo Prado 2026, una delegación ganadera colombiana liderada por Fedegán y la Cámara de Comercio de Bolívar observó de cerca el dilema que define a la ganadería moderna: producir más sin perder lo que hace única a una carne en el mundo.
Uruguay ha edificado su prestigio internacional sobre una promesa concreta: animales criados a cielo abierto, en pastizales naturales, bajo un protocolo que el Instituto Nacional de Carnes certifica formalmente desde 2005. No es un eslogan publicitario; es un modelo productivo que los mercados internacionales reconocen y por el que pagan un diferencial.
Sin embargo, la presión de la demanda obligó a buscar una salida. La solución adoptada es una hibridación estratégica: mantener el pastoreo durante las etapas iniciales de crianza y acelerar la terminación final en corrales de engorde. En 2025, Uruguay faenó casi 460.000 bovinos provenientes de feedlots —el 19,1% de toda su producción—, con un crecimiento de 22,5% respecto al año anterior. Los novillos terminados bajo este esquema alcanzaron 288,5 kilos en cuarta balanza, un resultado que convence a los productores de que el corral agrega valor sin comprometer el tiempo de mercado.
José Castillo, secretario técnico de Fedegán para Bolívar, recorrió esa realidad sobre el terreno. Su conclusión fue que pastoreo e intensificación no son modelos opuestos, sino herramientas que pueden complementarse. Pero advirtió que Colombia no debe copiar: las condiciones agroecológicas son radicalmente distintas, y lo que corresponde es identificar qué prácticas son adaptables a la realidad local.
La pregunta que Uruguay responde con sus números de 2025 —¿se puede escalar sin erosionar la identidad?— es exactamente la que Colombia tendrá que hacerse a sí misma.
Durante la Expo Prado 2026 en Uruguay, una delegación ganadera colombiana liderada por Fedegán y la Cámara de Comercio de Bolívar presenció de cerca un dilema que define el futuro de la ganadería moderna: cómo producir más carne sin sacrificar la identidad que la vende en el mundo.
Uruguay ha construido su reputación internacional sobre una promesa simple pero poderosa. Su carne proviene de animales criados a cielo abierto, bajo pastoreo continuo, en pastizales naturales que el Instituto Nacional de Carnes identifica como un atributo diferenciador clave. Desde 2005, el Programa de Carne Natural Certificada del Uruguay respalda ese protocolo con certificación formal. No es marketing. Es un modelo productivo que ha funcionado durante décadas y que los mercados internacionales reconocen y pagan.
Pero ahora Uruguay enfrenta una presión que conocen todos los productores: la demanda crece, los márgenes se ajustan, y la eficiencia se vuelve imperativa. La solución que está adoptando es audaz en su simplicidad: mantener el pastoreo en las etapas iniciales de crianza, pero acelerar la terminación final de los animales en corrales de engorde. No es un abandono del modelo natural. Es una hibridación estratégica.
Los números revelan la magnitud del cambio. En 2025, Uruguay faenó 459.570 bovinos provenientes de corrales de engorde, lo que representó el 19,1 por ciento de toda la producción del país. Comparado con 2024, esto significa un crecimiento de 22,5 por ciento en apenas un año. Los novillos terminados bajo este esquema alcanzaron un peso promedio de 288,5 kilos en cuarta balanza, un indicador que muestra por qué los productores ven en el feedlot una herramienta para mejorar la calidad de la carne y agregar kilos por animal sin comprometer el tiempo de mercado.
José Castillo, secretario técnico de Fedegán para Bolívar, observó esta estrategia en el terreno durante la misión. Lo que vio fue una combinación deliberada: animales alimentados a pastoreo durante la mayor parte de sus vidas, finalizados en corrales de corte en las últimas semanas. El Instituto Nacional de Carnes plantea que pastoreo y terminación intensiva no son necesariamente modelos opuestos, sino herramientas que pueden complementarse para aumentar tanto la producción como la tasa de extracción sin renunciar al sello que construyó la marca.
Para Castillo, la lección no es que Colombia deba copiar el modelo uruguayo. Las condiciones agroecológicas son radicalmente diferentes. Lo que importa es identificar qué prácticas pueden adaptarse a la realidad local. Uruguay sigue de cerca a Brasil, Argentina, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia como referentes en producción y comercio cárnico. Todos ellos enfrentan la misma tensión: cómo escalar sin perder lo que los hace únicos.
La pregunta que queda abierta para la ganadería colombiana es la más fundamental: ¿es posible aumentar la producción y la eficiencia sin erosionar los atributos que diferencian una carne en el mercado? Uruguay está apostando a que sí. Los números de 2025 sugieren que al menos por ahora, la apuesta está funcionando.
Citações Notáveis
Ellos lo están haciendo en la última etapa. O sea, alimentado a pastoreo y finalizado en los corrales de corte— José Castillo, secretario técnico de Fedegán para Bolívar
Las condiciones agroecológicas de allá de Uruguay son totalmente diferentes a las de acá. Pero sí podemos coger el sistema de producción y adaptarlo a las condiciones que tenemos acá— José Castillo