En La Habana, lo que comenzó como una tesis universitaria sobre procesos escénicos se ha convertido en un movimiento cultural que reclama para el arte evangélico cubano el mismo lugar que cualquier otra expresión de la identidad nacional. El Festival Cultura Gospel, en su segunda edición, no solo llena plazas y teatros con música, sino que teje una red de poetas, deportistas, bailarines y artistas plásticos de toda la isla, cerrando un vacío histórico que mantenía esa creatividad confinada al interior de las iglesias desde los años noventa. Es la historia de una convicción que encontró forma a