En la madrugada del 19 de septiembre, el Puerto de Ceuta abrió sus puertas como centro de acogida para migrantes, un gesto que revela tanto la voluntad de responder a una crisis humanitaria como la fragilidad de los sistemas diseñados para contenerla. Mientras 1.700 personas encontraron techo bajo ese techo provisional, más de 2.000 quedaron a la intemperie en las playas, recordándonos que las soluciones improvisadas rara vez alcanzan la escala del sufrimiento humano. Y mientras la ciudad intentaba gestionar lo urgente, los tribunales comenzaban a cuestionar si lo hecho era siquiera legítimo.
Unos 1.700 migrantes pasan su primera noche en el centro de acogida del Puerto de Ceuta
Más de 2.000 migrantes permanecen en las playas sin acceso a alojamiento en el centro de acogida debido a la falta de capacidad.