En un momento en que la inteligencia artificial redefine los contornos del trabajo, la verdad y la privacidad, diez universidades nacionales argentinas han decidido no observar desde la periferia: juntas lanzan el primer doctorado en Inteligencia Artificial Aplicada del país, apostando a que la formación crítica e interdisciplinaria es la respuesta más duradera a los dilemas que esta tecnología impone. La iniciativa, anclada en universidades bonaerenses, ocurre bajo la sombra de un ajuste presupuestario universitario que pone a prueba la capacidad del Estado de sostener sus propias ambiciones