Hace mil años, unas manos anónimas bordaron en lino la historia de dos pueblos que jamás volverían a ser completamente ajenos el uno al otro. Esta semana, ese tejido normando llegó al British Museum de Londres y las entradas se agotaron hasta 2027 en minutos, como si la sociedad británica buscara en la Edad Media lo que la política contemporánea no ha sabido ofrecerle: un espejo en el que reconocerse junto a Europa. El tapiz de Bayeux no argumenta ni negocia; simplemente recuerda, con hilos de lana y colores centenarios, que las identidades más profundas preceden y sobreviven a cualquier votac