En la intersección entre biología y hábito cotidiano, dos condiciones distintas comparten el mismo espacio de confusión: la intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche. Una endocrinóloga de la SEEN recuerda que una pertenece al sistema digestivo y la otra al inmunológico, y que confundirlas no es solo un error semántico, sino una decisión con consecuencias reales sobre la salud. Comprender la diferencia es, en el fondo, comprender que el cuerpo humano no simplifica lo que la cultura tiende a homogeneizar.