Una de tres hermanas trillizas sobrevive al colapso en Cali tras terremoto de 7,4

Cinco miembros de la familia Saavedra Caicedo murieron en el colapso del edificio: tres hermanas trillizas, sus dos padres y un tío materno; solo una hermana sobrevivió.
Ayudó a los rescatistas a encontrar a sus familiares sin saber que buscaba sus cuerpos
Ana María Saavedra Caicedo, la única sobreviviente de las trillizas, colaboró desde los escombros en la búsqueda de su familia.
Mark

¿Cómo es posible que una persona sobreviva a algo así mientras su familia entera no lo logra?

Mimi

A veces es cuestión de milímetros, de dónde estabas cuando el edificio comenzó a caer. Ana María estaba cerca de una mesa de madera. Sus hermanas no. Es brutal en su aleatoriedad.

Mark

¿Y ella sabe lo que pasó?

Mimi

No. Todavía no. Está en el hospital, recuperándose de una cirugía, y los médicos están esperando el momento correcto para decirle que es la única que quedó. Mientras tanto, ella ayudó a los rescatistas a encontrar a sus familiares sin saber que estaba buscando sus cuerpos.

Mark

Eso es casi imposible de procesar.

Mimi

Lo es. Y cuando se entere, tendrá que hacerlo sola, sin sus hermanas, sin sus padres. Tres personas que compartían todo con ella, desaparecidas en segundos.

Mark

¿Qué sabemos de cómo eran?

Mimi

Eran inseparables. Compartían la misma carrera universitaria, les encantaba la música, la salsa. Sus padres llevaban cuatro décadas juntos. Eran una familia muy unida, muy feliz según los que las conocían.

Mark

¿Y esto es solo una historia entre muchas?

Mimi

Sí. Este es el terremoto más fuerte que ha registrado Colombia en el siglo XXI. Hay 281 muertos confirmados, casi 4.000 heridos, casi 400 desaparecidos. La familia Saavedra es una entre miles de tragedias.

  • El terremoto más fuerte del siglo XXI en Colombia destruyó el edificio María Alvira en Cali en cuestión de segundos, sepultando a seis miembros de la familia Saavedra Caicedo bajo los escombros.
  • Cinco de ellos murieron: las trillizas Sofía e Isabella, sus padres Jairo y Blanca —encontrados abrazados—, y su tío Diego; solo Ana María salió con vida gracias a refugiarse bajo una mesa.
  • Mientras estuvo atrapada, Ana María colaboró sin saberlo con los rescatistas para localizar los cuerpos de su propia familia, una crueldad silenciosa que los médicos aún no le han revelado.
  • Sometida a una cirugía pélvica exitosa, Ana María se recupera bajo acompañamiento psicológico constante mientras los especialistas evalúan el momento adecuado para comunicarle la pérdida total de su familia.
  • El sismo ha dejado 281 muertos, 3.971 heridos y 379 desaparecidos en el occidente del país, con labores de rescate activas que anticipan un aumento inevitable de estas cifras.

En la madrugada del 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia y convirtió el edificio María Alvira de Cali en el sepulcro de casi toda una familia. De tres hermanas trillizas de 23 años, solo Ana María sobrevivió, protegida por una mesa de madera mientras el mundo que conocía se derrumbaba a su alrededor. Ella aún no lo sabe: recuperándose en un hospital, ignora que sus hermanas, sus padres y su tío han muerto. Su historia condensa, en una sola vida suspendida entre la suerte y el dolor, la magnitud humana de la mayor catástrofe sísmica que Colombia ha vivido en este siglo.

La madrugada del 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió Colombia y derrumbó por completo el edificio María Alvira en el barrio Cuarto de Legua de Cali. Bajo sus escombros quedaron atrapados seis miembros de la familia Saavedra Caicedo: tres hermanas trillizas de 23 años, sus padres y un tío materno.

Sofía fue hallada sin vida primero, cerca de las escaleras. Tres días después apareció Isabella. En una habitación del edificio destruido, los rescatistas encontraron a Jairo Hernán y Blanca Victoria abrazados, ambos fallecidos. El tío Diego también pereció. Solo Ana María logró sobrevivir: cuando el edificio comenzó a colapsar, se refugió bajo una mesa de madera que le salvó la vida. Fue rescatada con vida, trasladada a un centro asistencial y operada con éxito de una fractura pélvica.

Lo que hace su historia aún más desgarradora es que, mientras estuvo atrapada, Ana María ayudó a los rescatistas a orientarse entre los escombros para encontrar a sus familiares, sin saber que colaboraba en la búsqueda de sus propios cuerpos. Hasta ahora, nadie le ha informado de las muertes. Su prima Diana March Espinosa explicó que los médicos evalúan con cuidado el momento adecuado para darle la noticia.

Quienes las conocían describen a las trillizas como jóvenes inseparables: compartían carrera universitaria, afición por la música y la salsa, y una alegría que su primo Carlos Augusto resumió con sencillez: eran superalegres, personas muy felices. Sus padres llevaban cuatro décadas juntos, una vida construida alrededor de sus tres hijas.

La tragedia de esta familia es una entre miles. El terremoto del 10 de agosto es el más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI, con 281 muertos, 3.971 heridos y 379 desaparecidos confirmados hasta el 14 de agosto, cifras que las labores de rescate en curso seguirán modificando. Ana María permanece en su cama de hospital, recuperándose físicamente, aún sin saber que es la única sobreviviente de su familia.

El terremoto que sacudió Colombia la madrugada del 10 de agosto, con una magnitud de 7,4 y epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó una cicatriz que trasciende los números de víctimas y daños materiales. En la ciudad de Cali, en el barrio Cuarto de Legua, el edificio María Alvira se desmoronó por completo, llevándose consigo una de las historias más desgarradoras que ha dejado este desastre: tres hermanas trillizas de 23 años, sus padres y un tío materno quedaron atrapados bajo los escombros.

Sofía Saavedra Caicedo fue la primera en ser hallada sin vida, su cuerpo descubierto en la zona de las escaleras. Tres días después, el jueves 13 de agosto, los equipos de rescate localizaron también a Isabella, quien había permanecido desaparecida desde el colapso inicial. En una habitación del edificio destruido, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo fueron encontrados abrazados, ambos sin vida. El tío materno, Diego Caicedo, también pereció en el derrumbe. Cinco miembros de la familia, desaparecidos en cuestión de segundos.

Pero Ana María Saavedra Caicedo logró lo que sus hermanas no pudieron: sobrevivir. Cuando el edificio comenzó a colapsar, se protegió bajo una mesa de madera, un refugio improvisado que le salvó la vida. Los rescatistas la sacaron de entre los escombros con vida y la trasladaron a un centro asistencial de Cali, donde fue sometida a una cirugía pélvica que resultó exitosa. Ahora permanece hospitalizada, bajo observación médica constante y recibiendo acompañamiento psicológico para procesar lo que ha vivido.

Mientras estaba atrapada bajo los escombros, Ana María hizo algo extraordinario: ayudó a los rescatistas a ubicar a sus familiares entre los restos del edificio. Trabajó con ellos, guiándolos, sin saber que estaba colaborando en la búsqueda de los cuerpos de quienes más amaba. Hasta el momento en que fue rescatada, no se le ha informado sobre la muerte de sus hermanas ni de sus padres. Los médicos están evaluando cuidadosamente cuándo será el momento adecuado para comunicarle la noticia, según explicó su prima Diana March Espinosa.

Los familiares describen a las trillizas como jóvenes inseparables que compartían todo: la misma carrera universitaria, los mismos intereses, la misma vida. Eran personas alegres y felices que disfrutaban pasar tiempo en familia, que amaban la música y la salsa. Carlos Augusto Saavedra, primo de las jóvenes, recordó su vitalidad con una frase que resume lo que se perdió: eran superalegres, personas muy felices. Sus padres llevaban cuatro décadas juntos, una pareja que había construido una vida alrededor de sus tres hijas.

La tragedia de la familia Saavedra es solo una entre miles. El terremoto del 10 de agosto se ha convertido en el más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI. Hasta el viernes 14 de agosto, las autoridades reportaban 281 fallecidos, 3.971 heridos y 379 desaparecidos en el occidente del país. Las labores de búsqueda y rescate continúan en múltiples sitios, lo que significa que estas cifras seguirán aumentando en los próximos días. Mientras tanto, Ana María Saavedra Caicedo permanece en su cama de hospital, recuperándose físicamente de sus heridas, ignorante aún de que es la única sobreviviente de su familia.

Eran superalegres, eran personas muy felices. Les gustaba compartir mucho en familia, les gustaba mucho la música, les encantaba la salsa
— Carlos Augusto Saavedra, primo de las trillizas
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