Una de cada cinco viviendas en partidas rurales de Alicante está en zonas de riesgo de inundación

Aproximadamente 1.800 viviendas con residentes están expuestas a riesgo de inundación, con interrupciones en acceso a servicios básicos y comunicación durante riadas, afectando especialmente a familias en zonas deprimidas.
Inseguridad física y carencia de apoyo cuando más se necesita
Carles Vaquer describe la realidad cotidiana de los mil ochocientos residentes en zonas de riesgo de inundación.

En las partidas rurales de Alicante, donde el abandono agrícola y el crecimiento desordenado han transformado antiguas tierras de cultivo en trampas de agua, un estudio de la Universidad de Alicante confirma que una de cada cinco viviendas —unas 1.800 construcciones— vive bajo la amenaza silenciosa de las inundaciones. La geografía impermeable de las margas y la expansión irregular del suelo han convertido las depresiones del terreno en escenarios de riesgo donde muchas familias construyeron sus hogares sin saber que el agua, tarde o temprano, reclamaría ese espacio. Este hallazgo no es solo un dato técnico: es el retrato de una vulnerabilidad social acumulada durante décadas de planificación ausente.

  • El 20% de las viviendas rurales de Alicante están expuestas a inundaciones, con la Cañada del Fenollar concentrando el mayor peligro: el 40% de sus construcciones en riesgo directo.
  • El suelo impermeable de margas y el abandono agrícola impiden que el agua se infiltre, disparando la escorrentía hacia las zonas bajas donde precisamente se concentra la población más vulnerable.
  • Durante las riadas, familias enteras quedan aisladas sin acceso a servicios básicos, comunicaciones cortadas y una escuela primaria que también sufre estas desconexiones.
  • La respuesta institucional avanza a paso lento: hay apoyo de la Guardia Civil y la Subdelegación del Gobierno, pero los vecinos denuncian la ausencia de responsables políticos de alto nivel en las negociaciones.
  • La indignación crece y el mensaje de los residentes es claro: exigen al Ayuntamiento de Alicante pasar de las palabras a las acciones concretas que protejan sus hogares.

En las afueras rurales de Alicante, donde los campos se mezclan con viviendas dispersas sin planificación aparente, un estudio de la Universidad de Alicante ha puesto cifras a un peligro que muchos vecinos ya conocían por experiencia propia. De las casi nueve mil construcciones cartografiadas en las partidas rurales del término municipal, aproximadamente 1.800 se encuentran en zonas vulnerables a inundaciones cuando las lluvias son intensas.

El problema tiene raíces geológicas y humanas a la vez. El suelo de margas —roca impermeable que no absorbe el agua— combinado con el abandono de las tierras agrícolas y un crecimiento urbano desordenado ha creado las condiciones perfectas para que el agua corra superficialmente y se acumule en las depresiones del terreno. Precisamente allí, muchas familias levantaron sus casas. El investigador Carles Vaquer Pastor, que dirigió el trabajo junto a Pablo Giménez Font y Antonio Prieto Cerdán, denomina este fenómeno como una expansión irregular reciente del suelo, un crecimiento sin planificación urbanística adecuada.

La situación más crítica se concentra en la Cañada del Fenollar, donde la confluencia de dos ramblas —la del Alabastre y la del Rambutxar— eleva el riesgo hasta el punto de que el 40% de sus construcciones están directamente amenazadas. El estudio, que combinó datos del Catastro, imágenes satelitales y entrevistas con residentes, también documentó el impacto humano: durante las riadas, el acceso a servicios básicos y comunicaciones queda interrumpido, afectando incluso al colegio público de la zona.

La respuesta institucional ha llegado de forma parcial. La Asociación de Vecinos ha logrado el apoyo de la Guardia Civil y la Subdelegación del Gobierno, y el municipio reconoce la gravedad del problema. Sin embargo, la ausencia de responsables políticos de mayor rango en las conversaciones ha generado una indignación creciente entre los residentes, quienes piden al Ayuntamiento de Alicante no solo palabras, sino acciones concretas que protejan sus hogares y mejoren su vida cotidiana.

En las afueras rurales de Alicante, donde los campos se desvanecen en terrenos irregulares y las casas se dispersan sin orden aparente, existe un peligro silencioso que los investigadores acaban de cuantificar. Un estudio de la Universidad de Alicante ha revelado que aproximadamente una de cada cinco viviendas en estas partidas rurales —zonas de ocupación dispersa y tradicional— se encuentra en territorio vulnerable a inundaciones. De las casi nueve mil construcciones identificadas y cartografiadas en el término municipal de la capital alicantina, alrededor de mil ochocientas están expuestas a fenómenos naturales peligrosos cuando caen lluvias intensas.

Esta cifra adquiere peso cuando se comprende la geografía del lugar. Las partidas rurales presentan un relieve formado principalmente por cañadas de fondo plano, antiguamente dedicadas a la agricultura. Pero el abandono de esas tierras de cultivo, combinado con un suelo de margas —roca impermeable que no absorbe el agua— ha creado las condiciones perfectas para la catástrofe. Cuando llueve fuerte, el agua no se infiltra en el terreno sino que corre superficialmente, acumulándose en las depresiones donde, casualmente, muchas personas han construido sus casas. El investigador Carles Vaquer Pastor, quien dirigió el trabajo junto con los docentes Pablo Giménez Font y Antonio Prieto Cerdán, señala que este patrón de ocupación responde a lo que llama una expansión irregular reciente del suelo, un crecimiento desordenado sin planificación urbanística adecuada.

La situación es particularmente grave en la Cañada del Fenollar, donde la presencia de dos ramblas —la del Alabastre y la del Rambutxar— convergen creando un punto de máximo riesgo. Allí, el cuarenta por ciento de las construcciones existentes, es decir, mil trescientas viviendas urbanas y rústicas, están directamente amenazadas por inundación. El estudio combinó datos del Catastro, del Plan de Acción Territorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana, imágenes satelitales e incluso entrevistas con vecinos para entender no solo los aspectos físicos del territorio sino también el impacto social real en las personas que viven allí.

Ese impacto es profundo. Muchas de estas viviendas carecen de servicios públicos básicos y están ubicadas en zonas deprimidas del terreno. Durante las riadas, el acceso a esos servicios —y a las comunicaciones— queda interrumpido. La presidenta del AMPA de la zona menciona que incluso la escuela primaria, el CEIP la Canyada del Fenollar, sufre estas desconexiones. Vaquer advierte que los residentes no solo enfrentan inseguridad física sino también carencia de apoyo adaptado en caso de necesidad. Los vecinos reportan saturación en el ambulatorio local, deficiencias en la recogida de residuos y un aumento de la inseguridad general.

La respuesta institucional ha sido parcial. La Asociación de Vecinos de la Cañada del Fenollar ha logrado apoyo de la Guardia Civil, especialmente de su Servicio de Protección de la Naturaleza, y de la Subdelegación del Gobierno. El municipio también ha reconocido la gravedad del problema y asegura estar estudiando medidas urgentes, incluyendo mejorar la coordinación entre la Agencia Valenciana de Protección del Territorio, la Concejalía de Urbanismo y la Guardia Civil. Pero los vecinos lamentan la ausencia de responsables políticos de nivel superior en estas conversaciones, lo que ha generado una creciente indignación entre la población residente. Lo que piden es simple: mayor compromiso del Ayuntamiento de Alicante, no solo en palabras sino en acciones concretas que protejan sus hogares y mejoren sus condiciones de vida cotidiana.

Es preocupante ver cómo las personas que viven en estas partidas no solo tienen que hacer frente a la inseguridad física, también a la carencia de apoyo adaptado en caso de necesidad
— Carles Vaquer Pastor, investigador de la Universidad de Alicante
Los vecinos alertan de la saturación en el ambulatorio y el colegio, las deficiencias en la recogida de residuos y un aumento de la inseguridad. Piden un mayor compromiso por parte del Ayuntamiento de Alicante
— Asociación de Vecinos de la Cañada del Fenollar
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué estas casas se construyeron precisamente en los lugares más peligrosos?

Model

Porque nadie las reguló. El abandono agrícola dejó terrenos vacíos, la gente llegó sin permisos, sin servicios, sin planificación. Es expansión irregular: ocupación dispersa donde el suelo es barato y nadie dice que no.

Inventor

¿Y el agua? ¿Por qué el agua es el problema aquí y no en otros lugares?

Model

Las margas, la roca impermeable. El agua no entra en el suelo, corre por la superficie hacia las cañadas. Cuando llueve fuerte, todo baja hacia donde están las casas. En 1982 pasó una riada que lo demostró.

Inventor

Mil ochocientas viviendas. ¿Cuántas personas hablamos?

Model

No lo dice el estudio, pero son familias. Gente que vive allí, que tiene hijos en la escuela, que necesita ambulatorio. Personas que no eligieron vivir en riesgo sino que simplemente no tuvieron otra opción.

Inventor

¿Qué pasa cuando llueve mucho ahora?

Model

Se corta todo. Las ramblas se desbordan, los caminos se cierran, no llega ambulancia, no hay comunicación. Los niños no pueden ir a la escuela. Es como quedar aislado en tu propia casa.

Inventor

¿Y el Ayuntamiento qué dice?

Model

Que reconoce el problema, que está estudiando soluciones. Pero los vecinos dicen que no ven a los políticos, que no hay compromiso real. Solo promesas.

Inventor

¿Qué necesitaría pasar para que esto cambie?

Model

Decisiones de verdad. Mejorar las ramblas, regular la ocupación, traer servicios básicos, coordinar entre agencias. Pero eso cuesta dinero y requiere voluntad política. Los vecinos llevan tiempo pidiendo eso.

Contact Us FAQ