En La Habana, una cebolla del tamaño de una palma de mano se ha convertido en el espejo más honesto de una economía rota: vendida a 610 pesos cubanos, representa casi la quinta parte del salario mínimo mensual de un trabajador. Lo que debería ser invisible en cualquier presupuesto familiar —una verdura ordinaria— se ha vuelto notable, y esa notoriedad es, en sí misma, la medida más elocuente de la crisis. Detrás del precio hay décadas de colapso agrícola, dependencia de importaciones y una brecha cada vez más abismal entre los salarios que el Estado fija y los precios que la realidad impone.
Una cebolla de 610 CUP: símbolo del colapso de precios en Cuba
Una cebolla representa casi el 19% del salario mínimo mensual
¿Por qué una cebolla de 610 pesos se convierte en noticia nacional? Parece un detalle.
Porque no es un detalle. Representa casi el 19 por ciento del salario mínimo mensual. Es como si en otro país una cebolla costara lo que alguien gana en casi una semana.
Pero hay que ser cuidadosos aquí. Ese precio de 610 es de una sola cebolla en un punto de venta específico. El precio oficial que fijó el gobierno era de 180 CUP por libra. ¿Cuántas cebollas hay en una libra?
Eso es exactamente el problema. Hay una brecha enorme entre lo que el gobierno dice que debe costar y lo que realmente se cobra. Y esa brecha varía de un lugar a otro.
¿Entonces el gobierno no puede controlar los precios?
No parece poder hacerlo. En septiembre, un vendedor en una feria oficial pedía 910 CUP por una cebolla cuando la tarifa oficial era de 180. El músico Dagoberto Pedraja lo denunció públicamente.
Pero esos precios que reportan en redes sociales, ¿son verificados? ¿O son anécdotas que se viralizan?
Son reportes de usuarios. No son cifras oficiales. Pero el patrón es consistente: en Marianao, en Holguín, en el Vedado, todos reportan precios muy por encima de lo que el gobierno autoriza.
¿Cuál es la causa de fondo?
El sector agrícola está quebrado. Cuba importa entre el 70 y el 80 por ciento de sus alimentos. Tiene 1.1 a 1.7 millones de hectáreas cubiertas de marabú. En 2024 recibió apenas el 10 por ciento del combustible que necesitaba.
Eso explica por qué hay escasez, pero ¿por qué los precios suben tanto? ¿Es especulación, es que realmente no hay oferta, o es ambas cosas?
Probablemente ambas. Si hay poca oferta y mucha demanda, los precios suben. Si además hay vendedores que ven que pueden cobrar más, lo hacen.
¿Y las familias cómo sobreviven?
Los economistas calculan que una familia necesita 96,000 CUP mensuales para gastos básicos. Más de 70,000 solo en alimentos. El salario mínimo es 3,210 CUP.
Espera. ¿Eso significa que una familia necesita casi 30 veces el salario mínimo para vivir?
Sí. Y eso es lo que hace que una cebolla de 610 pesos no sea un detalle. Es un síntoma de que el sistema de precios y salarios se ha roto completamente.
O Pulso
- Una sola cebolla a 610 CUP —casi el 19% del salario mínimo mensual— desató una ola de indignación en redes sociales que el gobierno no puede ignorar.
- Los precios reales en mercados de La Habana, Holguín y Marianao duplican o triplican las tarifas oficiales fijadas por las autoridades agrícolas, evidenciando un control estatal que existe solo en papel.
- Entre 1,1 y 1,7 millones de hectáreas productivas están invadidas por marabú, y el sector agropecuario recibió en 2024 apenas el 10% del combustible que necesitaba, dejando al país dependiente de importaciones para el 70-80% de su alimentación.
- Los alimentos concentraron el 63% del incremento total del índice de precios al consumidor en julio, y registraron un encarecimiento interanual de 36% en agosto, convirtiendo la espiral inflacionaria en el rasgo más devastador de la crisis actual.
- Una familia cubana necesita unos 96,000 CUP mensuales para sobrevivir —más de 70,000 solo en comida— una cifra que supera con creces cualquier salario disponible y que no deja margen para ningún imprevisto.
En La Habana, una cebolla del tamaño de una palma de mano se ha convertido en el espejo más honesto de una economía rota: vendida a 610 pesos cubanos, representa casi la quinta parte del salario mínimo mensual de un trabajador. Lo que debería ser invisible en cualquier presupuesto familiar —una verdura ordinaria— se ha vuelto notable, y esa notoriedad es, en sí misma, la medida más elocuente de la crisis. Detrás del precio hay décadas de colapso agrícola, dependencia de importaciones y una brecha cada vez más abismal entre los salarios que el Estado fija y los precios que la realidad impone.
Una arquitecta y empresaria habanera, Yulieta Hernández Díaz, publicó el jueves en Facebook la fotografía de una cebolla pequeña junto a una pregunta irónica sobre su precio: 610 pesos cubanos. La imagen circuló rápidamente porque la cifra no era una anomalía —en el mismo punto de venta, la libra rondaba los 1,700 CUP—, sino la confirmación de algo que muchos cubanos ya vivían en silencio.
Cuando se compara ese precio unitario con el salario mínimo mensual de 3,210 CUP vigente desde julio, la proporción resulta brutal: una sola cebolla consume casi el 19% del ingreso completo de un trabajador. En redes sociales, otros usuarios reportaron cifras aún mayores: 1,800 CUP por libra en la frontera entre Marianao y Boyeros, y hasta 2,000 CUP en Holguín. En septiembre, el músico Dagoberto Pedraja había denunciado que en la feria de Línea y L le pedían 910 CUP por una cebolla, mientras la Delegación Provincial de Agricultura había fijado un precio oficial de 180 CUP por libra. La brecha entre lo que el Estado autoriza y lo que se cobra en la calle es, en la práctica, inconmensurable.
La indignación en los comentarios no se limitaba al precio de una verdura. Los cubanos señalaban problemas de fondo: la expansión del marabú sobre entre 1,1 y 1,7 millones de hectáreas que alguna vez fueron productivas, la dependencia de importaciones para el 70-80% de los alimentos consumidos en la isla, y un sector agropecuario que en 2024 recibió apenas el 10% del combustible que necesitaba para funcionar. Cuba gasta cerca de 2,000 millones de dólares anuales en importar lo que no produce.
Los datos macroeconómicos confirman lo que la fotografía de una cebolla sugería: los alimentos registraron en agosto un encarecimiento interanual de 36%, y en julio concentraron el 63% del incremento total del índice de precios al consumidor. Para una familia cubana, cubrir los gastos básicos requiere alrededor de 96,000 CUP mensuales, de los cuales más de 70,000 corresponden solo a comida. La cebolla se volvió símbolo no por ser un producto especial, sino exactamente por lo contrario: porque su precio, que debería ser trivial, ya no lo es.
Una cebolla pequeña, del tamaño de lo que cabe en la palma de una mano, se convirtió esta semana en símbolo de la crisis de precios que atraviesa Cuba. La arquitecta y empresaria Yulieta Hernández Díaz, residente en La Habana, compartió el jueves en Facebook una fotografía del tubérculo acompañada de una pregunta irónica: qué diría el ratoncito Pérez al enterarse del precio. Esa cebolla costaba 610 pesos cubanos.
La cifra no es un dato aislado de una tienda particular. Según la propia Hernández Díaz, la libra de cebolla en el punto de venta donde compró rondaba los 1,700 CUP. Cuando se toma el precio unitario de 610 pesos y se compara con el salario mínimo mensual vigente desde julio de 3,210 CUP, la proporción es brutal: una sola cebolla representa casi el 19 por ciento del ingreso mensual completo de un trabajador. Es decir, una verdura que debería ser accesoria en cualquier presupuesto familiar consume una fracción significativa de lo que una persona gana en un mes entero.
La publicación de Hernández Díaz no fue un caso aislado ni pasó desapercibida. En redes sociales, otros cubanos reportaron precios aún más altos. En un agromercado en la frontera entre Marianao y Boyeros, alguien vio cebollas moradas grandes a 1,800 CUP la libra. En Holguín, usuarios reportaron precios de hasta 2,000 CUP por libra. En septiembre, el músico Dagoberto Pedraja, de casi 70 años, denunció que un vendedor en la feria agropecuaria de Línea y L, en el Vedado, le pedía 910 CUP por una sola cebolla, mientras que la Delegación Provincial de la Agricultura de La Habana había fijado un precio oficial de 180 CUP por libra. La brecha entre lo que el gobierno autoriza y lo que se cobra en las calles es abismal.
Los comentarios que siguieron a estas publicaciones revelaron una frustración más profunda. Una fotografía viral en el grupo Cuba Denuncia Now, que mostraba otra cebolla minúscula en la palma de una mano con la pregunta "¿Esto viene de la tierra o de Saturno?", acumuló cientos de reacciones. Los usuarios no solo se quejaban del precio del producto, sino que cuestionaban la capacidad del gobierno para regular los mercados y señalaban problemas estructurales del sector agrícola: la Reforma Agraria, la expansión del marabú, las deficiencias administrativas que no se traducen en producción suficiente.
Detrás de estas cebollas de 610 pesos hay un sector agrícola en colapso. Entre 1.1 y 1.7 millones de hectáreas de suelos que alguna vez fueron productivos están ahora cubiertas de marabú, una maleza invasora. Cuba importa entre el 70 y el 80 por ciento de los alimentos que consume, con un costo anual cercano a 2,000 millones de dólares. En 2024, el sector agropecuario recibió apenas el 10 por ciento del combustible que necesitaba para funcionar. Según el Reporte sobre Economía Cubana del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, correspondiente al primer semestre de 2026, la espiral de precios se ha convertido en uno de los rasgos más devastadores de la crisis actual. Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron en agosto un encarecimiento interanual de 36.01 por ciento, y en julio concentraron el 63.18 por ciento del incremento total del índice de precios al consumidor.
Los números finales ponen en perspectiva por qué una cebolla de 610 pesos genera indignación. Los economistas calculan que una familia cubana necesita alrededor de 96,000 CUP mensuales para cubrir sus gastos básicos. De esa cantidad, más de 70,000 pesos corresponden únicamente a alimentos. Esa cifra supera ampliamente el salario mínimo vigente. No es que los cubanos no puedan permitirse una cebolla de 610 pesos por capricho o por falta de disciplina presupuestaria. Es que el sistema de precios y salarios ha llegado a un punto donde los productos más básicos consumen proporciones cada vez mayores de ingresos que ya eran insuficientes. La cebolla se convirtió en símbolo no porque sea un producto especial, sino precisamente porque es lo opuesto: es algo que debería ser trivial, accesible, invisible en el gasto familiar. Que se haya vuelto notable es el verdadero indicador de la magnitud del problema.
Citações Notáveis
¿Qué bolá con 'la Feria'?— Dagoberto Pedraja, músico, denunciando que le cobraban 910 CUP por una cebolla en la feria de Línea y L
La espiral de precios se ha convertido en uno de los rasgos más devastadores de la crisis actual— Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana