Una cátedra sobre la felicidad en la Universidad Di Tella tiene lista de espera

Los estudiantes reportan inseguridades, soledad, dificultades con autoestima y ansiedad intensificada por comparación en redes sociales.
Estos chicos se comparan con el mundo, no solo con su círculo
Bravo observa cómo las redes sociales han transformado la forma en que los jóvenes se relacionan con su autoestima.
Mark

¿Por qué crees que una materia sobre felicidad tiene lista de espera en una universidad?

Mimi

Porque los estudiantes sienten que algo falta. Están conectados, tienen todo, pero se sienten solos y ansiosos. Nadie les enseñó herramientas para lidiar con eso.

Mark

¿Qué observa Bravo en estos jóvenes que no veía en generaciones anteriores?

Mimi

Una comparación sin fin. Antes te comparabas con tu círculo cercano. Ahora se comparan con el mundo entero, todo el tiempo, a través de las redes. Es agotador.

Mark

¿Cómo una clase sobre psicología positiva se convierte en algo práctico?

Mimi

No es solo teoría. Los estudiantes hacen ejercicios, practican mindfulness, se llevan tareas a casa. Después vuelven y dicen: "Usé esto que aprendí y cambió cómo me sentí".

Mark

¿Qué tiene que ver el bienestar individual con el liderazgo?

Mimi

Todo. Si quieres liderar un equipo, primero tienes que estar bien vos. Tienes que saber qué te pasa, cómo reaccionas, cómo tratas a otros. Eso es lo que enseña la segunda mitad de la materia.

Mark

¿Realmente se puede entrenar a alguien para ser más optimista?

Mimi

Sí. No se trata de negar lo malo. Se trata de cómo explicas lo que te pasa. Si crees que eres malo en algo, no hay salida. Si crees que no estudiaste lo suficiente, la próxima vez estudias más. Es un cambio de perspectiva que se puede aprender.

Mark

¿Cuál es la herramienta más simple que Bravo enseña?

Mimi

Tomar conciencia. Notar qué sientes, qué piensas, qué haces. Si no ves el problema, no puedes cambiarlo. Todo empieza ahí.

  • La cátedra creció de 30 estudiantes en 2023 a 64 inscriptos más oyentes, con lista de espera
  • Florencia Bravo es especialista en psicología positiva y bienestar organizacional
  • La materia se dicta en inglés en la Universidad Torcuato Di Tella, es optativa y dura un semestre
  • Enseña cinco dimensiones del bienestar según Martin Seligman: emociones positivas, compromiso, relaciones, propósito y logro

La cátedra 'Fundamentos de la felicidad para un liderazgo efectivo' creció exponencialmente desde 2023, reflejando demanda creciente de estudiantes por herramientas de bienestar mental. Florencia Bravo, especialista en psicología positiva, identifica en jóvenes inseguridades, soledad y comparación sin precedentes impulsada por redes sociales.

Una materia sobre bienestar y liderazgo en la Universidad Di Tella pasó de 30 a 70 estudiantes con lista de espera, enseñando herramientas de psicología positiva para mejorar la salud mental de nuevas generaciones.

En un aula de la Universidad Torcuato Di Tella, un grupo de estudiantes de veintipico de años se reúne cada semana para aprender algo que pocas universidades ofrecen: cómo estar mejor. No estudian balances ni estrategias empresariales. En cambio, exploran por qué la mente se aferra a lo negativo, cómo los vínculos moldean el bienestar, y si alguien naturalmente pesimista puede entrenar su forma de ver el mundo. La materia se llama "Fundamentos de la felicidad para un liderazgo efectivo", aunque su nombre más simple sería una cátedra universitaria sobre la felicidad.

La clase es optativa, dura un semestre y se dicta en inglés para incluir estudiantes extranjeros. Cuando comenzó en 2023, parecía un experimento: treinta y pico de alumnos inscritos. Hoy tiene 64 inscriptos formales, más algunos oyentes que no consiguieron lugar. En total, alrededor de 70 jóvenes pasan por sus clases cada semestre, y hay lista de espera. Detrás de esta expansión inesperada está Florencia Bravo, especialista en bienestar organizacional y psicología positiva, quien reconoce en el aula fenómenos que investigaciones recientes documentan entre las nuevas generaciones: inseguridades profundas, soledad, dificultades con la autoestima, y una comparación con otros que las redes sociales han llevado a una escala sin precedentes. "Cuando yo era chica me comparaba con mi familia, mis amigas y lo que veía por televisión. Estos chicos se comparan con el mundo", observa.

Cuando las clases avanzan y se abren espacios para hablar, esas cuestiones emergen. En los ejercicios surgen temas como la autoestima y la soledad, fenómenos que no siempre son visibles porque los estudiantes aparentan estar rodeados de amigos y en constante conversación. Pero descubrir que otros atraviesan lo mismo tiene un efecto liberador. "Ese compartir que están en la misma les baja la ansiedad. Porque del otro lado ven en sus redes todas vidas fantásticas, experiencias fantásticas", explica Bravo. El impacto es notable: muchos estudiantes le dicen que debería haber una materia así en todas las universidades.

La cátedra no ofrece recetas para estar contento ni fórmulas de autoayuda. Su punto de partida es científico: qué dice la investigación sobre la felicidad y qué se puede hacer con ese conocimiento en la vida cotidiana. Bravo trabaja con el modelo de Martin Seligman, referente de la psicología positiva, que identifica cinco dimensiones del bienestar: emociones positivas, compromiso, relaciones, propósito y sentido de logro. La primera mitad de la cursada se dedica al bienestar individual; la segunda traslada esos aprendizajes al liderazgo y el bienestar organizacional. Pero las clases no son solo teoría. Bravo define la materia como un "laboratorio constante": los alumnos hacen ejercicios y reciben tareas personales de aprendizaje para probar en sus vidas lo que estudian. "Acá aprendemos poniendo el cuerpo. Ellos manifiestan: atravesé tal situación, primero me sentí de determinada manera, pero cuando usé las herramientas de clase me sentí o actué distinto", dice.

El camino de Bravo hacia la docencia comenzó años antes, en el mundo empresarial. Trabajaba con empresas y líderes cuando notó un cambio inquietante: gente que hablaba de burnout, agotamiento, incluso altos directivos. Las licencias psiquiátricas aumentaban. Se preguntó por qué la gente la estaba pasando mal trabajando. Eso la llevó a profundizar su formación en psicología positiva, mindfulness y bienestar organizacional. Al principio, hablar de estos temas generaba resistencia. "En las áreas de recursos humanos casi que se me reían. Me decían: '¿Querés que todo el mundo esté contento?'", recuerda. La pandemia marcó un punto de inflexión. Una empresa la convocó después de que tres empleados se suicidaran en un mes. Bravo aclaró que su trabajo no era clínico ni de posvención, sino "un paso antes": ayudar a que los líderes generaran ámbitos de seguridad psicológica donde la gente se sintiera bien y pudiera expresar lo que le pasaba. Muchas empresas ya tenían programas de bienestar—comedores con frutas, gimnasios, ayudas financieras—pero el bienestar real pasa por otra cosa: que la gente se hable bien, sienta que su trabajo importa y se sienta respetada.

Ese recorrido la llevó a la docencia. Hace unos siete años creó la Diplomatura en Bienestar de la UCEMA y da clases en programas de posgrado de la Universidad del Salvador. En 2023 llegó la propuesta de la Universidad Di Tella. Las herramientas que enseña son concretas. Una de las primeras es aprender a detectar qué pasa dentro: qué pensamos, sentimos y hacemos. El mindfulness atraviesa la cursada. Los alumnos practican pequeñas meditaciones, escaneos corporales y ejercicios centrados en sonidos, movimientos o pensamientos. La propuesta no es dejar la mente en blanco, sino observar lo que ocurre antes de reaccionar automáticamente. Otra herramienta es entrenar una mirada más optimista. Un alumno desaprueba un examen y puede pensar: "Soy malo para esto". O preguntarse cuánto estudió, cómo se preparó, qué podría hacer diferente la próxima vez. La diferencia importa porque un estilo explicativo propone una acción positiva; el otro, la parálisis. La materia también aborda situaciones que los jóvenes enfrentarán en el mundo laboral: recibir feedback, conversaciones difíciles, líderes complicados. Bravo les enseña que la gente que lastima muchas veces lo hace porque no sabe o no puede hacer otra cosa. Si se piensa así cuando alguien te menosprecia, la reacción fisiológica cambia. Y si existe intención deliberada de lastimar, propone observar a esa persona como si fuera un objeto de estudio, un experimento. "Cuando uno dice: 'A ver qué me va a decir ahora, qué tono de voz va a usar', está recibiendo el mensaje, pero todo lo que te lastima se cayó", explica.

Las relaciones ocupan un capítulo entero. Bravo parte de una distinción fundamental: estar solo no es lo mismo que sentirse solo. Algunos estudiantes están constantemente conectados en redes sociales pero experimentan soledad profunda. Ella les propone algo contracultural: llamar a sus abuelos. "Para los que no están acostumbrados, la primera vez va a ser incómodo. Pero hablen con sus abuelos y después me cuentan cómo se sienten", dice. Algunos vuelven sorprendidos: "¿Sabés que ahora hablo todos los días con mi abuela?". El impacto es mutuo. "El día se lo van a cambiar a sus abuelos y, con el tiempo, a ustedes mismos", concluye. La segunda mitad de la materia lleva estas herramientas al mundo laboral: cómo conversar, recibir feedback, construir confianza, generar entornos de bienestar. Después de todo, muchos de esos jóvenes serán quienes lideren equipos mañana. Y como dice Bravo: "No podés liderar si primero no estás bien vos".

Cuando yo era chica me comparaba con mi familia, mis amigas y lo que veía por televisión. Estos chicos se comparan con el mundo
— Florencia Bravo
No podés liderar si primero no estás bien vos
— Florencia Bravo
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