Un satélite detecta una anomalía submarina que podría resolver el misterio de Amelia Earhart

Una forma alargada que le recordó al ala de un avión
Lo que Mike Ashmore vio en las imágenes satelitales de Apple Maps en 2020, el primer indicio de lo que podría ser el Electra de Earhart.
Mark

¿Cómo es posible que una forma en una imagen satelital pueda reabrir un caso de hace casi noventa años?

Mimi

Porque Nikumaroro es remoto y prácticamente inaccesible. Las imágenes satelitales son la única forma de examinar la laguna sin estar allí físicamente. Ashmore simplemente estaba mirando, y vio algo que nadie había notado antes.

Luke

Pero aquí está el problema: una forma alargada en una imagen de satélite podría ser casi cualquier cosa. ¿Cuánta resolución tienen esas imágenes? ¿Qué tan seguro es que lo que ven es realmente metal y no solo una sombra o un reflejo?

Mark

¿Y por qué Pettigrew cree que aparece en fotografías de 1938?

Mimi

Dice que comparó múltiples imágenes a lo largo de los años y la anomalía es consistente. Si ha estado allí desde 1938, eso sugiere que podría ser algo que no se movió, algo que se quedó en el fondo de la laguna.

Luke

Pero "consistente en las imágenes" no es lo mismo que "confirmado como el avión de Earhart". Gillespie tiene un punto válido: un árbol caído también se vería consistente a lo largo de los años. La expedición es necesaria, pero hasta que no examinen el objeto en persona, cualquier conclusión es especulación.

Mark

¿Entonces la expedición es definitiva? ¿Sabremos la verdad cuando regresen?

Mimi

Sabremos más. Usarán sonar, magnetómetros, cámaras. Podrán determinar si es metal, su tamaño aproximado, su composición. Eso eliminará algunas posibilidades.

Luke

Pero incluso eso tiene límites. Si encuentran metal, ¿cómo saben que es del Electra y no de otro navio o avión que se hundió allí en los últimos ochenta años? Nikumaroro ha sido visitado por marineros durante siglos.

Mark

¿Entonces nunca sabremos realmente?

Mimi

Quizás. Pero después de ochenta y nueve años, cualquier pista nueva es mejor que ninguna.

  • Mike Ashmore, veterano de la Marina estadounidense, identificó la anomalía en imágenes de Apple Maps en 2020
  • La forma alargada está en la laguna de Nikumaroro, un atolón deshabitado en Kiribati
  • Rick Pettigrew afirma que la anomalía también es visible en fotografías aéreas de 1938, un año después de la desaparición de Earhart
  • Una expedición de 14 investigadores navegará 1.200 millas náuticas desde las Islas Marshall para estudiar el objeto
  • Amelia Earhart desapareció el 2 de julio de 1937 durante un vuelo de circunnavegación

Mike Ashmore, veterano de la Marina estadounidense, identificó una forma alargada en imágenes de Apple Maps que podría corresponder a restos metálicos del Lockheed Electra. El arqueólogo Rick Pettigrew afirma que la anomalía también es visible en fotografías aéreas de 1938, un año después de la desaparición de Earhart.

Una anomalía detectada bajo el agua en Nikumaroro podría ser restos del avión de Amelia Earhart, desaparecida hace 89 años. Investigadores preparan expedición para verificar el hallazgo identificado en imágenes satelitales.

Mike Ashmore estaba en su casa de California en 2020, navegando por imágenes de Apple Maps, cuando algo en la laguna de Nikumaroro le llamó la atención. El veterano de la Marina estadounidense vio una forma alargada que le recordó al ala de un avión. Compartió la captura con un foro dedicado a la recuperación de aeronaves históricas, y así comenzó a circular lo que otros llamarían el objeto Taraia: una anomalía submarina que podría ser, después de casi nueve décadas, la primera pista tangible sobre el paradero de Amelia Earhart.

Nikumaroro es un atolón deshabitado en el Pacífico Sur, perteneciente a Kiribati. La silueta que Ashmore detectó está parcialmente oculta en la laguna, visible en imágenes aéreas y satelitales. Su composición aún es desconocida. Podría ser restos metálicos del Lockheed 10E Electra que pilotaba Earhart. O podría ser un árbol arrastrado por una tormenta, o sedimentos acumulados alrededor de algo completamente distinto. Nadie lo sabe todavía.

Rick Pettigrew, arqueólogo y director ejecutivo del Archaeological Legacy Institute, fue quien reconoció la importancia del hallazgo. Pettigrew ha dedicado años a estudiar la desaparición de Earhart, y cuando comparó distintas imágenes satelitales, creyó ver algo que otros habían pasado por alto: la misma anomalía aparecía también en fotografías aéreas tomadas en 1938, apenas un año después del último vuelo de la aviadora. Si Pettigrew tiene razón, el objeto ha estado allí todo este tiempo, esperando a que alguien lo viera. Su equipo se ha asociado con la Universidad Purdue, la institución donde Earhart trabajó en el departamento de aeronáutica, para organizar una expedición.

La misión requiere navegar aproximadamente 1.200 millas náuticas desde Majuro, en las Islas Marshall, hasta Nikumaroro. Catorce investigadores pasarán cerca de cinco días en el lugar, utilizando cámaras, sonar y magnetómetros para documentar la posición y composición del objeto. Solo después de recopilar esa información inicial considerarán una posible excavación con una draga hidráulica, movidos por la cautela de no alterar prematuramente el entorno de la laguna. Pettigrew ha declarado a CNN que cree tener muchas posibilidades de hacer un anuncio emocionante, aunque reconoce que la hipótesis está lejos de haber sido demostrada.

Pero no todos los especialistas comparten el optimismo. Ric Gillespie, fundador de TIGHAR, la organización que ha liderado numerosas expediciones a Nikumaroro, defiende una teoría diferente. Gillespie cree que Earhart pudo terminar sus días como náufraga en la isla, pero no piensa que el objeto Taraia sea su avión. Según su interpretación, la silueta se parece más a un pandanus caído, un árbol común en la región. Además, sostiene que el Electra habría sido arrastrado hacia el océano y destruido contra el arrecife pocos días después de un posible aterrizaje de emergencia.

Amelia Earhart y su navegante, Fred Noonan, desaparecieron el 2 de julio de 1937 mientras intentaban alcanzar la isla Howland durante un vuelo de circunnavegación. La explicación oficial, respaldada por la mayoría de los gobiernos y agencias de aviación, sostiene que agotaron el combustible y cayeron al océano cerca de su destino. Esa teoría sigue siendo la más aceptada en los círculos académicos. La empresa Nauticos está preparando su propia búsqueda submarina alrededor de Howland, utilizando cuatro vehículos autónomos, nuevas técnicas de sonar y un área de búsqueda delimitada mediante el análisis de las últimas comunicaciones de radio de Earhart.

Dos expediciones, dos teorías, dos lugares distintos en el Pacífico. El misterio que ha cautivado a historiadores, arqueólogos y aficionados durante casi nueve décadas podría estar a punto de resolverse, o podría simplemente revelar que lo que vemos en las imágenes satelitales es exactamente lo que parece: nada más que una sombra en el agua.

Creo que tenemos muchas posibilidades de hacer un anuncio emocionante
— Rick Pettigrew, arqueólogo y director ejecutivo del Archaeological Legacy Institute, a CNN
La silueta se parece a un pandanus caído, mientras que el Electra habría sido arrastrado hasta el océano y destruido contra el arrecife
— Ric Gillespie, fundador de TIGHAR, sobre su interpretación alternativa del objeto Taraia
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