En el cruce entre la nutrición y la neurociencia, un ensayo clínico realizado en Nueva Delhi sugiere que un gesto cotidiano —comer un puñado de almendras— puede tener consecuencias que van más allá del metabolismo. Durante veinticuatro semanas, adultos de mediana edad con prediabetes que incorporaron almendras a su dieta mostraron mejoras medibles en función ejecutiva, velocidad de reacción y control glucémico, en un momento en que más de seiscientos treinta y cinco millones de personas en el mundo conviven con una condición que eleva en un cuarenta y dos por ciento el riesgo de deterioro cogn