Un pueblo alemán prohíbe nuevas stolpersteine con votos de la CDU

La decisión afecta la memoria pública de víctimas del Holocausto y perseguidos políticos, desplazando sus homenajes del espacio público al cementerio.
Trasladar la memoria al cementerio la destierra de la conciencia pública
La Unión de Perseguidos del Régimen Nazi critica que los homenajes abandonen el espacio público.
Mark

¿Por qué es tan importante que los concejales de la CDU votaran con la AfD en esto? ¿No es solo una decisión local sobre dónde poner placas conmemorativas?

Mimi

Porque rompe el cordón sanitario. Durante años, los partidos democráticos alemanes acordaron no votar con la AfD en nada, incluso si la propuesta en sí parecía razonable. Aquí, la CDU decidió que esta vez sí.

Luke

Aunque hay que decir que la CDU argumentaría que el cordón sanitario nunca fue absoluto. Si la AfD propone algo técnicamente sensato, ¿pueden rechazarlo solo porque viene de ellos?

Mimi

Claro, pero esto no es una papelera. Es sobre borrar la memoria del Holocausto del espacio público. Eso es diferente.

Mark

¿Y qué dice la gente en Heidenau? ¿Los vecinos apoyan esto?

Mimi

No sabemos bien. Los concejales de la CDU no han hablado con la prensa. Pero Anne Nitschke de AkuBiz dice que los vecinos respetan las stolpersteine, las mantienen limpias.

Luke

Aunque eso es el testimonio de una persona que quería instalar más. No tenemos encuestas, no tenemos datos sobre qué piensa realmente la mayoría de Heidenau.

Mark

¿Esto puede pasar en otros municipios?

Mimi

Probablemente ya está pasando. La AfD ganó en Sajonia con el treinta y siete por ciento. Tienen poder real en política local.

Luke

Y la CDU está bajo presión. Perdieron votos frente a la AfD. Quizá algunos concejales pensaron que colaborar en esto les haría parecer más pragmáticos.

Mark

¿Qué pasa ahora con las piedras que ya están?

Mimi

Se quedan. La prohibición es para nuevas instalaciones. Pero la que está frente al Ayuntamiento, dedicada a Paul Gröger, el alcalde que se suicidó en prisión tras ser torturado, esa permanece.

  • Moción aprobada con 13 votos a favor, 6 en contra, 1 abstención en Heidenau, Sajonia
  • Solo 5 municipios en Europa habían rechazado stolpersteine antes de esta decisión
  • AfD obtuvo 37% en Sajonia en elecciones de 2025, el doble que la CDU
  • Heidenau tiene 5 stolpersteine; AkuBiz solicitaba instalar 7 más

La moción fue aprobada con 13 votos a favor, 6 en contra y 1 abstención, desviando los homenajes a un cementerio en lugar de mantenerlos en espacios públicos. AfD argumenta que hay formas 'más dignas' de recordar, mientras creadores de stolpersteine y organizaciones de derechos humanos denuncian que esto relativiza crímenes nazis.

Heidenau, municipio alemán de Sajonia, aprobó una moción de AfD para prohibir nuevas stolpersteine, adoquines conmemorativos de víctimas del nazismo, con apoyo de concejales de la CDU, rompiendo el cordón sanitario contra la extrema derecha.

En Heidenau, un municipio de diecisiete mil habitantes en Sajonia, el cordón sanitario que Alemania ha mantenido contra la extrema derecha se resquebrajó el veinticuatro de septiembre. Los concejales de la CDU votaron junto a la AfD para prohibir la instalación de nuevas stolpersteine, los adoquines conmemorativos que recuerdan a las víctimas del nazismo en las calles donde vivieron. La moción pasó con trece votos a favor, seis en contra y una abstención. Lo que sucedió en ese pleno municipal no fue un acuerdo sobre papeleras o alumbrado público, sino una decisión sobre cómo Alemania recordará a sus muertos.

Los stolpersteine nacieron en los años noventa de la mano del artista Gunter Demnig y su esposa Katja. Son pequeñas placas de latón incrustadas en el pavimento, cada una con el nombre de una persona asesinada o perseguida por el régimen nazi. Hoy existen tres mil doscientos municipios en toda Europa que las albergan, incluyendo varios en España. Solo cinco localidades en el continente las han rechazado completamente. Heidenau acaba de convertirse en la sexta.

La moción de la AfD argumentaba que las stolpersteine no constituyen un recuerdo digno porque obligan a los transeúntes a pisar los nombres de las víctimas. El documento proponía trasladar todos los homenajes a un nuevo espacio en uno de los cementerios municipales, donde se agruparían junto a los presos políticos de la antigua Alemania comunista y los alemanes deportados durante la Segunda Guerra Mundial. En Heidenau solo hay cinco stolpersteine. Una está frente al Ayuntamiento, dedicada a Paul Gröger, un alcalde socialdemócrata que en mil novecientos treinta y tres fue internado en el campo de concentración de Hohnstein por negarse a izar la bandera nazi. Torturado en prisión, se quitó la vida ese mismo año. Las otras cuatro recuerdan a los miembros de la familia Reiner, deportados pero que lograron emigrar a Estados Unidos.

La prohibición fue la respuesta de la AfD a una solicitud presentada en dos mil veinticinco por la organización local AkuBiz para instalar dos nuevas piedras en memoria de Martha y Fritz Goldstein, un matrimonio judío. AkuBiz tenía planes para solicitar cinco stolpersteine adicionales, incluyendo uno para Rosalie y Hermann Weiner, cuya tienda de ropa fue requisada en mil novecientos treinta y ocho. Ambos fueron deportados a Rumania, donde fueron ejecutados con un disparo en la nuca. La solicitud del matrimonio Goldstein quedó pendiente durante meses hasta que la extrema derecha presentó su moción prohibitiva.

La alcaldesa de Heidenau, la independiente Conny Oerteil, se opone a la medida pero debe aplicarla. En las elecciones de dos mil veinticuatro, la AfD fue la fuerza más votada en el municipio, cuatro puntos por encima de la CDU. Ambos grupos tienen siete concejales cada uno. A nivel nacional, la situación es aún más preocupante para los demócratas cristianos. En las elecciones federales de dos mil veinticinco, la AfD obtuvo el veinte por ciento de los votos, solo dos puntos por debajo de la CDU. En Sajonia, donde se encuentra Heidenau, la extrema derecha arrasó con el treinta y siete por ciento, el doble que la CDU.

La reacción fue inmediata. Katja Demnig rechazó cualquier comparación con Múnich, la única capital alemana que prohíbe las stolpersteine porque la comunidad judía local se opone a ellas. "Lo sucedido en Múnich era diferente", declaró a la agencia de prensa de la iglesia evangélica alemana, "ya que los representantes de la comunidad judía también se oponían a esta forma de conmemoración". Karin Prien, ministra de Educación de la CDU, calificó la decisión de "escándalo" en el diario Bild. "Las stolpersteine visibilizan en la vía pública las vidas judías destruidas y devuelven a cada víctima un poco de dignidad", escribió.

Los Verdes, principal partido de oposición al Gobierno federal después de la AfD, exigieron que los concejales de la CDU que votaron a favor sean expulsados del partido. Los regidores democristianos no han hecho declaraciones públicas explicando su voto ni respondieron a las solicitudes de información de EL PAÍS. La Unión de los Perseguidos del Régimen Nazi, una entidad histórica fundada en mil novecientos cuarenta y siete, denunció que trasladar la memoria al cementerio la "destierra de la cotidianidad y de la conciencia pública". La asociación también criticó vincular a las víctimas del fascismo con los deportados alemanes y los represaliados por la Alemania comunista, calificando esto de "acción ahistórica que relativiza los crímenes del nazismo".

Anne Nitschke, abogada y representante de AkuBiz, reconoce que existen críticas legítimas sobre las stolpersteine, pero subraya su propósito fundamental. "El sentido de estas es que andando te fuerzas a detenerte para leerlas, es un gesto en silencio de atención a las víctimas. Y está demostrado que los vecinos las respetan, las mantienen limpias y cuidadas". Lo que sucedió en Heidenau plantea una pregunta incómoda sobre la solidez del cordón sanitario alemán contra la extrema derecha cuando los políticos son vecinos que se cruzan a diario en la calle.

Las stolpersteine visibilizan en la vía pública las vidas judías destruidas y devuelven a cada víctima un poco de dignidad
— Karin Prien, ministra de Educación de la CDU
El sentido de estas es que andando te fuerzas a detenerte para leerlas, es un gesto en silencio de atención a las víctimas
— Anne Nitschke, abogada y representante de AkuBiz
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