La leyenda persiste: contrabandistas, músicos, políticos corruptos, y Billie Holiday
En la Calle Ocho de Miami, un bar con nueve décadas de historia acaba de ser reconocido por la revista Esquire como uno de los catorce mejores de Estados Unidos, el único en Florida. Ball & Chain no es simplemente un lugar donde se sirven cócteles de ron: es un espacio que sobrevivió la segregación, el cierre y el olvido para convertirse en custodio de una memoria colectiva que la ciudad de Miami comparte con Cuba y con el jazz. Cuando una institución así recibe un reconocimiento nacional, lo que se celebra no es solo la calidad de sus mojitos, sino la tenacidad de los lugares que se niegan a desaparecer.
- Ball & Chain, fundado en 1935 y refugio histórico para músicos negros durante la segregación, acaba de ser coronado por Esquire como uno de los mejores bares del país en 2026.
- El bar sobrevivió décadas de abandono, una clausura indefinida en 2020 por violaciones de permisos y una demanda legal antes de reabrir en 2021 bajo su gestión actual.
- El redactor de Esquire, Khuong Phan, no solo elogió los mojitos y la música en vivo, sino la leyenda oscura del lugar: contrabandistas, mafiosos, políticos corruptos y la voz de Billie Holiday.
- La Pequeña Habana acumula reconocimientos internacionales consecutivos —Café La Trova en 2022 y 2024, Ball & Chain ahora— consolidándose como uno de los epicentros de la cultura de bares en Norteamérica.
- El único establecimiento de Florida en una lista que va de Austin a Washington DC, Ball & Chain demuestra que la persistencia cultural puede competir con cualquier escena de moda.
En la Calle Ocho de la Pequeña Habana, Ball & Chain acaba de ser seleccionado por la revista Esquire como uno de los catorce mejores bares de Estados Unidos en 2026, convirtiéndose en el único establecimiento de Florida en esa lista. Para quienes lo frecuentan, el reconocimiento confirma lo que ya sabían: hay lugares que dejan de ser simples bares para volverse depósitos de memoria.
El local abrió en 1935 y durante las décadas de la segregación racial se convirtió en uno de los pocos espacios donde músicos negros podían actuar libremente. Billie Holiday cantó en su escenario. Luego cerró, y permaneció inactivo durante años mientras la calle seguía transformándose a su alrededor.
En 2014 reabrió restaurado, aunque el camino no fue sencillo: en 2020 las autoridades lo clausuraron por violaciones de permisos, y solo tras una demanda judicial volvió a abrir en 2021. Hoy lo opera Mad Room Hospitality, la empresa detrás también del histórico Mai Kai en Fort Lauderdale.
El redactor de Esquire, Khuong Phan, fue más allá de los elogios convencionales. Escribió sobre la leyenda que envuelve al bar —contrabandistas, jugadores, políticos corruptos— y sobre los mojitos que, según él, siempre ayudan a soltar el cuerpo, algo necesario porque la banda lo da todo. Este reconocimiento se suma al de Café La Trova, otro bar cubano de la zona nombrado entre los mejores de Norteamérica en 2022 y 2024, señal de que la Pequeña Habana está siendo reconocida por lo que siempre fue: un lugar donde la música, la historia y la bebida se encuentran de una forma que pocas ciudades pueden replicar.
En la Calle Ocho de la Pequeña Habana, donde el ruido de la música en vivo compite con el tráfico de Miami, existe un bar que acaba de recibir una distinción que pocas veces llega a establecimientos de barrio. Ball & Chain, ese local histórico de paredes coloridas y noches de concierto, fue seleccionado esta semana por la revista Esquire como uno de los catorce mejores bares de Estados Unidos en 2026. Es el único establecimiento de Florida en una lista que se extiende desde Austin hasta Washington DC, un reconocimiento que subraya algo que los clientes habituales ya sabían: que hay lugares que trascienden su función original para convertirse en depósitos de memoria.
La historia de Ball & Chain comienza en 1935, cuando abrió sus puertas como salón bajo ese mismo nombre en lo que entonces era un Miami muy diferente. Durante los años cuarenta y cincuenta, mientras la segregación racial dividía la ciudad, este pequeño local se convirtió en uno de los pocos espacios donde músicos negros podían actuar sin las restricciones que enfrentaban en otros lugares. Billie Holiday cantó aquí. Otros artistas legendarios pasaron por su escenario. Luego, como tantos lugares de esa era, cerró. Permaneció inactivo durante décadas, un edificio más entre otros en una calle que seguía transformándose.
En 2014, Ball & Chain reabrió bajo nueva gestión, restaurado pero reconocible, intentando recuperar algo de lo que había sido. El camino no fue directo. En octubre de 2020, las autoridades de Miami lo clausuraron de forma indefinida, citando violaciones de permisos y quejas sobre el volumen de la música. Un año después, en octubre de 2021, tras una demanda presentada por sus propietarios, el bar volvió a abrir. Hoy es operado por Mad Room Hospitality, la empresa de Bill Fuller, Zack Bush y Ben Bush, los mismos empresarios que gestionan Mai Kai, el histórico restaurante polinesio en Fort Lauderdale.
Khuong Phan, el redactor de Esquire que escribió sobre Ball & Chain para la edición de verano, explicó su elección con una prosa que captura lo que hace especial al lugar. Destacó la ubicación en una calle histórica, la trayectoria colorida del establecimiento, y la energía que genera durante sus noches de música en vivo. Pero fue más allá de lo obvio. Escribió sobre la leyenda que rodea al bar: contrabandistas, jugadores, mafiosos, políticos corruptos, y sí, Billie Holiday. Invitó a los lectores a contemplar la concha acústica con forma de piña en el exterior y a saborear los cócteles cargados de ron en el interior. Sobre los mojitos específicamente, Phan fue entusiasta: dijo que siempre ayudan a soltar el cuerpo, algo necesario porque la banda lo da todo.
Este reconocimiento de Esquire no llega en el vacío. En 2022, Café La Trova, otro bar cubano de la zona, fue nombrado el sexto mejor bar de Norteamérica por la lista The World's 50 Best Bars, distinción que repitió en 2024. La Pequeña Habana está siendo redescubierta, o quizás simplemente reconocida por lo que siempre fue: un lugar donde la música, la historia y la bebida se encuentran en una forma que pocas ciudades pueden replicar. Ball & Chain, con sus noventa años de existencia interrumpida y su capacidad de reinventarse sin perder su esencia, se ha convertido en símbolo de esa persistencia.
Notable Quotes
Los mojitos de Ball & Chain siempre ayudan a soltar el cuerpo. Algo necesario, porque la banda lo da todo.— Khuong Phan, redactor de Esquire
Luego está la leyenda. Contrabandistas, jugadores, mafiosos, políticos corruptos... ah, y Billie Holiday cantó aquí.— Khuong Phan, redactor de Esquire
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa que una revista nacional reconozca un bar de barrio?
Porque valida algo que estaba siendo ignorado. Ball & Chain no es nuevo, pero durante décadas fue invisible para la prensa nacional. Este reconocimiento dice que la historia importa, que los lugares donde sucedieron cosas reales merecen atención.
Mencionas que fue clausurado en 2020. ¿Qué pasó exactamente?
Las autoridades citaron violaciones de permisos y quejas sobre el volumen. Fue indefinido al principio, pero los propietarios demandaron y reabrieron un año después. Es un recordatorio de que incluso los lugares históricos están sujetos a las reglas ordinarias de la ciudad.
Billie Holiday cantó allí. ¿Eso es verificable o es parte de la leyenda?
Es parte de la historia documentada del lugar. Durante la segregación, Ball & Chain fue uno de los pocos espacios en Miami donde músicos negros podían actuar. Eso no es leyenda, es hecho. Lo que se vuelve leyenda es cómo ese hecho se transmite, cómo se convierte en parte de la identidad del lugar.
¿Qué significa que sea el único bar de Florida en esta lista de Esquire?
Significa que Miami, a pesar de ser una ciudad grande con muchos bares, solo tiene uno que alcanzó este nivel de reconocimiento nacional. Eso habla de la rareza de lo que Ball & Chain logró: ser histórico sin ser un museo, ser cubano sin ser folclórico.
¿Cómo se reinventa un lugar así sin perder lo que lo hace especial?
Esa es la pregunta que Ball & Chain ha estado respondiendo desde 2014. Mantiene la música en vivo, mantiene los cócteles de ron, mantiene la ubicación. Pero lo hace bajo nueva gestión, con nuevos dueños que entienden que el lugar es más grande que cualquier persona individual.