En un terreno pequeño junto al Mar Menor, el arquitecto Javier Peña encontró en un contenedor marítimo no una limitación, sino una respuesta: coronó una vivienda estrecha con esa estructura industrial transformada en dormitorio habitable, convirtiendo la escasez de espacio en una oportunidad de diseño. Este gesto, aparentemente sencillo, habla de una tendencia más profunda en la arquitectura contemporánea: la búsqueda de soluciones que reutilizan lo existente en lugar de consumir lo nuevo. En tiempos en que el suelo escasea y los recursos se cuestionan, la imaginación técnica se convierte en e