Cada verano, millones de hogares españoles enfrentan la misma tensión entre el calor y la factura eléctrica. Este año, con la electricidad un 15% más cara y el aire acondicionado absorbiendo hasta dos tercios del recibo, esa tensión se agudiza. El asesor energético Iván Terrón recuerda que la inteligencia no está en renunciar al confort, sino en comprender que cuándo y cómo se usa un aparato puede ser tan determinante como el aparato mismo.
Un asesor energético revela cuándo es más barato usar aire acondicionado
El problema no es encender el aire, es usarlo mal y tener una mala tarifa
¿Por qué el precio de la electricidad varía tanto entre el mediodía y la noche?
Porque la demanda es muy diferente. Al mediodía, hay más energía renovable disponible, especialmente solar. Por la noche, la demanda sube y hay menos oferta, así que el precio se dispara.
Pero eso es la teoría del mercado. ¿Está confirmado que esos precios específicos —0,06 euros al mediodía y 0,26 entre las 20 y las 22— son los que realmente paga un consumidor doméstico?
El asesor Terrón da esos números como referencia. Son aproximaciones del mercado actual, no necesariamente lo que cada persona paga según su tarifa específica.
Entonces, ¿el consejo de enfriar la casa al mediodía y mantener esa temperatura funciona para cualquiera?
Funciona mejor para quien tiene una tarifa con discriminación horaria, donde los precios varían según la hora. Si tienes una tarifa plana, el ahorro es menor.
¿Y cuánta gente realmente tiene acceso a esas tarifas con discriminación horaria? Eso no está en el reportaje.
Es una buena pregunta. El reportaje se enfoca en la estrategia, no en cuántos hogares pueden aplicarla.
¿Cuál es el ahorro real si alguien sigue todos estos consejos?
Depende de muchas variables: la tarifa, el tamaño de la casa, cuánto tiempo está fuera. Pero el asesor sugiere que cambiar a inverter puede ahorrar entre un 30% y un 40%.
Eso es solo para quien compra un aparato nuevo. Para la mayoría que ya tiene aire acondicionado, el ahorro es más modesto.
Cierto. Para los que ya tienen equipo, el ahorro viene de ajustar la temperatura, usar ventiladores y cambiar de tarifa.
¿Entonces la tarifa eléctrica es lo más importante?
Según Terrón, sí. Es el factor que puede tener más impacto en la factura final.
El Pulso
- La vuelta de ciertos impuestos dispara la electricidad un 15% este verano, justo cuando el calor convierte el aire acondicionado en una necesidad difícil de evitar.
- El 65% de la factura eléctrica puede provenir de la climatización, convirtiendo cada grado de más en un coste mensual visible y acumulado.
- El precio del kilovatio hora se multiplica por cuatro entre el mediodía y las horas nocturnas de mayor demanda, creando una ventana de ahorro que pocos aprovechan conscientemente.
- Enfriar la vivienda durante las horas baratas, mantener el termostato entre 24 y 26 grados y complementar con ventiladores son las palancas más accesibles para reducir el gasto.
- La renovación a equipos inverter y la revisión de la tarifa contratada pueden suponer ahorros de entre el 30% y el 40%, superando cualquier ajuste de hábito puntual.
Cada verano, millones de hogares españoles enfrentan la misma tensión entre el calor y la factura eléctrica. Este año, con la electricidad un 15% más cara y el aire acondicionado absorbiendo hasta dos tercios del recibo, esa tensión se agudiza. El asesor energético Iván Terrón recuerda que la inteligencia no está en renunciar al confort, sino en comprender que cuándo y cómo se usa un aparato puede ser tan determinante como el aparato mismo.
Con la llegada del calor, el aire acondicionado se vuelve inevitable en muchos hogares españoles, pero este verano la ecuación se complica: la electricidad costará aproximadamente un 15% más que el año anterior, y la climatización puede representar hasta el 65% del recibo total. El asesor energético Iván Terrón propone un cambio de enfoque: no se trata de prescindir del aparato, sino de aprender a usarlo con criterio.
El primer error habitual es fijar temperaturas demasiado bajas. Terrón recomienda mantener el termostato entre 24 y 26 grados, ya que cada grado por debajo de ese umbral incrementa el consumo entre un 6% y un 8%. Bajar hasta los 20 grados puede disparar el gasto más de un 30% respecto a mantener los 24.
Igualmente decisivo es el momento del día en que se usa el aparato. El kilovatio hora cuesta alrededor de 0,06 euros al mediodía, pero entre las 20:00 y las 22:00 puede alcanzar los 0,26 euros, más de cuatro veces más. La estrategia recomendada es enfriar la vivienda durante las horas económicas y conservar esa temperatura con persianas cerradas y ventilación nocturna cuando el aire exterior refresca.
Complementar el aire acondicionado con un ventilador —que apenas cuesta entre uno y tres euros al mes— alivia la carga del equipo principal. El modo Eco y la limpieza mensual de filtros también contribuyen a que el aparato no trabaje de más. Para quienes puedan renovar su equipo, la tecnología inverter reduce el consumo entre un 30% y un 40% frente a los modelos convencionales.
Terrón subraya, sin embargo, que el mayor ahorro puede estar fuera del propio aparato: revisar y renegociar la tarifa eléctrica contratada puede tener un impacto superior a cualquier ajuste de uso. La eficiencia energética, concluye, es siempre una combinación de hábitos inteligentes y decisiones bien informadas.
Cuando llega el verano, el aire acondicionado se convierte en una necesidad inevitable en muchos hogares españoles. Pero también es uno de los mayores culpables del disparo en la factura eléctrica. Este año, con la vuelta de ciertos impuestos, la electricidad costará aproximadamente un 15% más que el verano anterior, y la climatización puede llegar a consumir hasta el 65% del recibo total. Frente a esta realidad, Iván Terrón, asesor energético, propone un enfoque diferente: no se trata de renunciar al aire acondicionado, sino de aprender a usarlo de forma inteligente.
El primer error que comete la mayoría de los usuarios está en la temperatura que establecen en el aparato. Terrón recomienda mantenerlo entre 24 y 26 grados centígrados, una zona de confort que muchas personas consideran demasiado cálida. Sin embargo, los números son claros: cada grado por debajo de los 24 incrementa el consumo entre un 6% y un 8%. Si alguien baja la temperatura hasta los 20 grados en lugar de mantenerla en 24, el gasto puede aumentar más de un 30%. Es una diferencia sustancial que se refleja directamente en el recibo mensual.
Pero la temperatura es solo parte del problema. El verdadero ahorro está en cuándo se usa el aire acondicionado. El precio del kilovatio hora varía dramáticamente a lo largo del día. Al mediodía, ronda los 0,06 euros por kilovatio hora. Entre las 20:00 y las 22:00 de la noche, ese mismo kilovatio hora puede costar 0,26 euros, más de cuatro veces más caro. Esta diferencia de precio abre una estrategia clara: enfriar la vivienda durante las horas más económicas del día y luego mantener esa temperatura mediante otras medidas. Es un cambio de mentalidad que requiere cierta planificación, pero los ahorros pueden ser significativos.
Complementar el aire acondicionado con un ventilador es otra herramienta efectiva. Un ventilador cuesta apenas entre uno y tres euros al mes en electricidad, mientras que el aire acondicionado con uso normal añade alrededor de 16 euros adicionales. Un ventilador de techo tiende a ser más eficiente que uno de pie. El modo Eco del aire acondicionado también merece atención, ya que modera el consumo de forma automática. Y si llega el momento de renovar el equipo, los aparatos con tecnología inverter consumen entre un 30% y un 40% menos que los modelos antiguos, porque adaptan su potencia a las necesidades reales en lugar de funcionar a máxima capacidad constantemente.
El mantenimiento básico también cuenta. Limpiar los filtros aproximadamente una vez al mes evita que el aparato tenga que trabajar más para lograr el mismo resultado de enfriamiento. A esto se suma una estrategia sencilla pero efectiva: ventilar la casa durante las primeras horas de la madrugada, cuando el aire exterior es más fresco, y mantener las persianas y cortinas cerradas durante las horas de mayor radiación solar. Estos hábitos reducen la carga de trabajo del aire acondicionado sin sacrificar el confort.
Otros aparatos del hogar también pueden optimizarse. La depuradora de una piscina, por ejemplo, conviene programarla fuera de las horas punta de consumo eléctrico. Sin embargo, Terrón señala que el ahorro más importante podría no estar en cómo se usa el aire acondicionado, sino en la tarifa eléctrica que se contrata. Cambiar de tarifa o negociar mejores condiciones con la compañía suministradora puede tener un impacto mayor que cualquier ajuste en el uso del aparato. La eficiencia energética, en última instancia, es una combinación de hábitos inteligentes y decisiones comerciales bien informadas.
Citas Notables
El problema del verano no es encender el aire, es usarlo mal y tener una mala tarifa— Iván Terrón, asesor energético
Para ahorrar con el aire acondicionado, al mediodía es barato y por la noche se dispara— Iván Terrón, asesor energético