En la frontera entre el jueves 27 y el viernes 28 de agosto, la sombra de la Tierra se posará parcialmente sobre la Luna, recordándonos que vivimos en un sistema en perpetuo movimiento y alineación imperfecta. Chile, con su cielo privilegiado, será uno de los mejores balcones del mundo para contemplar este último eclipse lunar del año, visible también desde casi toda América, Europa, África y Asia Occidental. No se necesita más instrumento que la paciencia y los propios ojos para ser testigo de uno de los gestos más antiguos del cosmos.