En un momento en que Europa intenta conciliar sus ambiciones climáticas con la supervivencia de su tejido industrial, los Veintisiete han acordado ampliar los derechos de emisión gratuitos de CO₂ para los sectores más intensivos en energía. La medida, respaldada también por el Parlamento Europeo, busca proteger a industrias como el acero, las refinerías y la química de la doble amenaza de la competencia internacional menos regulada y la volatilidad del mercado de carbono. Es una decisión que revela cuán difícil resulta transformar una economía sin dejar atrás a quienes la sostienen.